ACRÓSTICO DEL AMOR ETERNO

Tengo dentro de mi misma

Una idea entre las nieblas,

Estable como una roca:

Remar hacia tus bahías

Escondida en tu oleaje,

Sentada en mi barquichuela

Mecida casi en tu embarque.

Imaginé tanto y tanto

Amanecer a tu arropo, que

Mientras andaba a buscarte

Omitía del veneno ardores.

Rompiente el Mediterráneo es

Emociones y gabiotas,

Traza en su vientre el camino

Elevado hasta tu boca.

Remolinos encontrados, caricias,

Nitidez de ojos limpios, eso somos, y

Ombligo con ombligo, ahí vamos.

> Everlasting love, nuestra canción <

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TU PLENO ES EL MÍO

Cuando no compartimos se nos van los momentos,

Aunque tú no lo quieras, se nos caen los techos,

Y se escapa la vida… empapada en los sueños.

Me rompí hace mil años o tal vez en doscientos,

Porque estuve tan sola que me perdí por dentro,

Y olvidé de mí cosas… que en el tiempo no encuentro.

Cuando no me comprendes pierdo el asidero,

La amarra que sostiene reunidos mis sesos,

Y me pierdo en desiertos… donde marcho a buscarte.

Me sentí tan pequeña cuando no tenía besos,

Que crecí al encontrarte, medré a ver infinitos,

Pero la cruel cizalla… mira a amores perpetuos.

Cuando yo me repito en millones de intentos,

Te amo más que a la vida, más de lo que puedo,

Pero no me conformo… siempre, anhelo tu pleno.

Cuando tu te revelas, lloro yo por encuentros,

Me deshago en cariño, por tus complementos,

Y empatizo contigo… tanto que me consume lo que no compartimos.

Tú y tus circunstancias… es tu pleno y el mío

TESTIMONIO CRÍTICO SOBRE «PASAS COMO EL AZAR»

Hace unos meses cambié el tema de mi blog al actual Twenty Eleven. Resultaba más cómodo para vosotros, con letra más grande y estructura muy sencilla.

Soy bastante despistada y no me di cuenta de la desaparición del apartado TESTIMONIOS, justamente con la crítica muy positiva sobre mi libro que había hecho la editorial, previa a editarlo.

Esa crítica de Universo de Letras, en un libro tan peculiar como el mío, me dejó sorprendida para bien. Me fascinó. Lo describen como de temática actual cuando son poesías escritas hace aproximadamente 30 años y durante un periodo de 14 años. Eso y muchas cosas más.

Debo ser una mujer intemporal si ellos dicen esto, o una adelantada a mi tiempo. Sí soy guerrera y defensora de causas perdidas, con una personalidad bien definida.

Como el libro tiene su propia página en el blog, ahí encontraréis el testimonio que lleva perdido un año y he recuperado. Ya sabéis, debajo de la foto introductoria del blog hacéis clic sobre «Libro PASAS COMO EL AZAR».

Os preguntaréis como van las ventas. Salió a la venta en octubre de 2019 y se hicieron 2 presentaciones físicas. Eso ayudó a su despegue hasta el parón pandémico que se inició en marzo de 2020. Se trata de un libro de poesía y el confinamiento aumentó la venta de otro tipo de libros: novela y autoayuda.

Se ha ido vendiendo tanto en papel como digital, a pesar de mi dedicación más que a publicitar el libro a hablar de la pandemia, porque una es médica.

Tened en cuenta que la forma de venta del libro no caduca y tampoco se acabará la edición en papel ya que se hace impresión bajo demanda. El contrato con la editorial es permanente, se renueva automáticamente.

Cuando el covid19 nos lo permita podremos hacer más presentaciones y promociones. Todo excepto la venta está cancelado «sine die».

Algún enfermo lo ha leído y le ha servido para distraerse mientras mejoraba su salud. Todo un honor para mí. Y me consta que es así, porque conocidos míos han aprovechado para regalárselo a personas en cuarentena.

TODO ES POSIBLE

Hace tiempo os hablaba de la teoría sobre el amor de pareja y su triángulo: Intimidad, pasión y compromiso.

Sobre el amor de pareja

El año 2019 no empezó bien, me demostró que efectivamente los asuntos de dos no pueden ser hechos por una sola persona.

No me arrepiento de nada porque ha terminado de una forma apoteósica, haciendo realidad lo que muchas veces, y más en los tiempos extraños que vivimos, nos llega a hacer perder la esperanza.

He estado vagando, buscando un camino, intentando subir montañas donde no las había, a punto de pensar que la vida en estos tiempos no valía la pena. ¿Se había llevado el siglo XXI la magia entre personas?

Aunque sea difícil que pasara, las personas que estamos destinadas a encontrarnos lo hacemos. Y el 2019 ha terminado lleno de ilusión, complicidad y un proyecto común.

Tengo ese triángulo mágico del amor, la convivencia, el presente y el futuro. Un libro y el Amor con mayúsculas, que bello ha sido 2019 al final.

El día que estéis un poco decaídos no olvidéis que basta volver una esquina para, de no tener nada, pasar a tener todo. Sólo hay que deshacerse de lo que pesa y ser valientes. Los premios la vida no los entrega gratis.

NO HAY LÍMITES: KIKE MORET

Muchas veces leemos en internet bonitas frases con consejos, páginas, blogs y canales de Youtube hablando de como triunfar y tener éxito. También leemos libros de autoayuda sobre leyes de atracción y otras formas de superarnos.

Queremos sentirnos bien por dentro con nosotros mismos y que eso se refleje afuera. Ser gente estupenda con muchos logros no es fácil.

Tener amigos como Kike, que sabe qué es superar dificultades, es una suerte. Alguna vez me ha dado ánimos para seguir adelante en un mal momento, con las palabras justas, con su vitalidad.

Ver este ejemplo de superación ayuda a que una se plantee «comerse el mundo». No hay límites, eso demuestra Kike, a cada persona que vea estos vídeos. Todos tenemos una luz en nosotros mismos para aportar nuestra personalidad al mundo, porque somos únicos e irrepetibles.

Enhorabuena a Kike por salir en televisión a explicar algo tan importante y gracias por ser mi amigo.

BOOKTRAILER DE PASAS COMO EL AZAR

Si una imagen vale más que mil palabras, un vídeo da la mejor idea de qué se puede encontrar en un libro. Aquí tenéis la idea más fidedigna de lo que es realmente.

PASAS COMO EL AZAR tiene este alma:

JOVEN Y DESNUDA EN MIS POESÍAS, SIGO SIENDO YO.

Pero… yo soy una incógnita…

GRACIAS, AMIGOS

Quiero agradeceros que hayáis hecho posible que alcance algo que es muy importante para mí. Este blog es una ilusión que, en buena hora, empecé a hacer realidad.

Los PRIMEROS 100 ME GUSTA no son míos sino vuestros, porque me prestáis vuestra atención. Muchísimas gracias a cada uno de quienes habéis dado ese toque de aprobación a mis humildes aportes.

Un abrazo a todos.

LA HIJA DE BELIAL

He escrito hoy una historia irreal, de otra galaxia mas de mi Universo. A Belial le gusta navegar en la red, casi seguro la leerá. Es inventada… aunque el podría decir que es verdadera. ¿Quién sabe…?

Daniel vivía una vida monótona, de casa a la fábrica y otra vez de vuelta a casa. No quería salir con su mujer si no era preciso, la compra y poco más. Veinte años habían cambiado la pasión del inicio por el hastío. Estaba bien con ella, que aceptaba con amor su dejadez en las cosas de casa, pues no colaborara en las tareas domésticas. Ella iba a la oficina y hacía todo en el hogar.

-Saco a Tom -dijo mientras ponía el collar al perro.

-No tardes, que la cena ya está -Su mujer no aprobaba con gusto ese desdén, la cena se enfriaría. Pero no protestaba.

Cuando Daniel volvió su mujer, en la cena, le comentó:

-Mañana vendrá una chica nueva a limpiar, Marga no se encuentra bien y la recomienda.

A el poco le importaba, hacía mucho que vegetaba, sin ilusión, a pesar del ascenso a gerente de meses atrás y el buen sueldo. Miró la televisión un rato, cualquier programa que eligiera su mujer, y después se fue a dormir. Siempre se acostaba antes y no se enteraba de cuando lo hacía ella, le era indiferente, ni recordaba los años que no tenían relaciones sexuales.

La tarde del día siguiente, cuando iba a tumbarse en el sofá, su mujer le pidió que recogiera en la salida del metro a la nueva chica. Como era extranjera no se aclaraba mucho con las paradas. Hacía mucho calor, Daniel estaba empapado de sudor, la muchacha se retrasaba. Una joven subió las escaleras y le miró con una sonrisa.

-¿Eres Daniel? Soy María- Los besos de educación y se dirigieron a la vivienda.

-¿De dónde eres?- preguntó Daniel.

Ella: -de Barsilen, vivo un año en tu país.

El acento hizo que Daniel fuera callado todo el camino, a la chica le costaba hablar en español tal vez.

Mientras María iba limpiando, de vez en cuando, Daniel la miraba. Su mujer le preguntaba de todo, la edad, cómo era que había venido al país, si tenía mucho trabajo, etc. Así supo que tenía 30 años, no tenía papeles y vivía en una habitación alquilada. Era muy bonita, estilizada pero de aspecto fuerte, con una sonrisa que iluminaba todo. Para sí pensó «vale la pena que venga a limpiar una chica así, tan guapa».

Después la acompañó hasta el metro. De vuelta a casa preguntó:

-Querida, ¿volverá está chica?

Su mujer: -Sólo la semana que viene, limpia mejor Marga. Ha dicho que vuelvas al metro por si se pierde.

Daniel, en su mundo siempre igual, sólo pensó que estaba bien volver a dar aquel paseo. No podía, con 50 y su barriguita, imaginar nada más allá. Los días grises son todos iguales, supervivencia, vegetar sin ser consciente del estancamiento.

Hasta que volvió a esperar en la boca de metro. Abrió bien los ojos ¡Uf, qué mujer salía con los brazos abiertos hacia el!

-Me gusta verte y limpiar tu casa- mientras le daba un fuerte abrazo que pegó a su cuerpo toda la silueta increíble de María.

-¿Tienes mi número? Por si necesitas algo en tu trabajo.

Daniel sacó su teléfono y lo memorizó en la agenda. No sabía si la joven se le estaba insinuando o era un espejismo imaginario.

Ella, al terminar de limpiar había pedido a su mujer que Daniel le acompañara al metro por si se perdía:

-Llévala hasta el metro y así sacas al perro de paso.

Caminaba a su lado en silencio, pensando que no la volvería a ver. Un pequeño roce entre las manos de los dos le movió todas las entrañas. Ojalá fuera más joven, ojalá tuviera esperanzas. María se despidió:

-Escríbeme, estoy sola aquí. Me gustan las personas de más edad, serios y amables como tú.

Era como si las canas no existieran y su peso se aligerara. Más alegre, con vida nueva entre sus piernas, soñador de pasiones. Los WhatsApp eran dulces, llenos de corazones, te quiero iba y venía, ella no decía más porque no sabía, el estaba loco por abrazarla. Más no se veían, entre el trabajo y hacer la misma vida de antes pasaba el tiempo.

-Tu siempre estás con el teléfono, y la chica que limpiaba está en línea cuando tú. Yo no soy tonta. ¿Os escribís?- Protestó su mujer, a lo que Daniel contestó con un grito

-¡No! ¡Si es una niña!

Pero era incómodo para un hombre como él, leal toda su vida, por la educación que había recibido, engañar a su mujer mintiendo. Antes de tener algo más con María necesitaba ser libre, deshacerse de aquel matrimonio que era una parálisis. Ardía por la joven y dormía en el hielo con su esposa.

Se armó de valor y habló con su mujer, aquello estaba muerto y lo mejor era separarse. Ella lloraba

-Tienes a alguien.

Y el negaba: -No hay nadie, quiero estar solo.

La esposa de Daniel se fue a casa de sus padres, destrozada por el desenlace inesperado de su vida con el hombre al que amaba. El quedó en aquel piso, con el perro. Tantos años sin hijos, tanto amor y al final la trampa de la inercia de la nada. Ahora estaba muy ilusionado, la joven María iba a su casa de vez en cuando.

-Eres bueno, yo tengo un problema, dame tiempo, tengo trauma- se sinceraba.

-Sólo me dejas abrazarte y cogerte la mano ¿ni un beso en los labios?- Se extrañaba el.

-Daniel, me violaron dos hombres de niña, me ataron a una silla. Tengo miedo del sexo, estoy enferma de eso. Poco a poco.

-Te amo, te cuidaré, puedo esperarte- decía el mientras el deseo quería abrirse camino entre su paciencia, más aquella chica le tenía cautivado, quería ayudar a que se recuperara, viendola tan frágil. No podía ser que ella renunciara a algo tan importante a esa edad temprana, la guiaría despacio a los entresijos del amor entre dos cuerpos.

Ella se ausentaba incomunicada varios días, con el teléfono apagado. Luego contaba que estaba perseguida por una mafia, tenía que pagar cada mes o la mataban, porque habían pagado su viaje y luego había huido desde otra ciudad a esta sin permiso del hombre malo. Pero la habían encontrado y no tenía trabajo suficiente. Lloraba mucho, enviaba fotos con cara muy triste.

-Yo limpio, yo trabajo lo que sea, pero no puta, eso nunca.

Daniel le hacía pequeñas transferencias bancarias. Todo por aquella inocente y maravillosa niña. Había que arreglar sus papeles, su problema, su vida entera y ganar su admiración, enamorarla.

-Quiero dormir contigo, necesito abrazos, cariño, te besaré en los labios, un poco.

Y el se sentía la ayuda necesaria para que no le ocurriera nada malo, la veía tan tierna como si se pudiera romper cual un cristal. Sus ojos eran los más limpios que había visto nunca. Preguntaba:

-María, ¿me amas?

Ella respondía:

-Te amo como nunca he amado, voy a curarme para tí, sólo para ti, quiero no tener trauma, pero tengo. Quiero estar contigo siempre y ser tuya del todo. Siempre contigo.

Otro día sonó el teléfono:

-La policía me ha pillado trabajando en la cocina de un restaurante. Tengo que pagar multa. Haz transferencia ya o me detienen.

Daniel abría la aplicación del banco y enviaba el coste de la multa.

-Sólo te tengo a tí, nadie más.- y le daba un piquito que era tan ligero y tan dulce como la miel.

-Esta noche duermo contigo ¿quieres?

El no quería dormir sino acariciar, besar, hacer temblar aquel cuerpo y estremecerse los dos en el clímax. Esa noche, despacio, el deslizó la mano y la puso sobre uno de sus pechos, firme, terso.

-Quieto, así ya está bien, ya es más, me cuesta, duerme así.

Frenarse era muy difícil, tener al lado a su amor y apenas tocarla, era un martirio, pero no podía hacer otra cosa que ser el hombre que ella nunca había tenido.

-¿Puedo ir a verte a tu casa? -dijo al teléfono Daniel. Si ella estaba enferma era lo lógico.

-No, imposible, me echarían a la calle, no puedo tener visitas y abajo están los hombres malos que quieren que pague. No quiero que te conozcan, por tu seguridad.

El exceso de miedo era asfixiante, tanto misterio, tanta hambre sexual insaciada además. Daniel pensaba que era por la diferencia de edad, su chica era muy joven, hermosa y el premio a la espera sería algo apoteósico. El se sentía más vital, intrigado y estimulado por la presencia y ausencia a la vez de su amada. La monotonía era un vago recuerdo. Su corazón latía ahora con fuerza.

Aquella tarde María se tumbó en el sofá donde Daniel estaba sentado. Iban a ver una película que no había visto en el cine, no podía pagarlo y el tenía televisión por cable. Las piernas de ella estaban encima de las de el. Tanto tiempo esperando ese acercamiento, el acariciaba despacio el pantalón de chándal, sobre los muslos. «No dice nada, esto va bien» pensó. Ella se movía muy poco, como si no se diera cuenta, pero en un momento le cogió la mano y se la metió dentro del pantalón, sobre el monte de Venus. Daniel llegó con su mano a la humedad, la puerta del paraíso, pero no entró por si aquel momento se cortaba por el trauma de siempre. Sus dedos tocaban los muslos, se volvían a acercar. Ella estaba más inquieta y Daniel con mucha suavidad movía la mano sobre su vulva, solamente acariciando el calor húmedo del lugar justo. Nunca antes había sido tan opuesto a su deseo de ser fuerte y viril, porque su cuerpo también pedía consumar. No creía que ese movimiento pudiera saciarla, aunque María respiraba más apresurada, girando su rostro para no cruzar los ojos con él. Se oyó un «Ay» en voz baja y empezó a jadear en el éxtasis femenino. Era tan diferente lo rápido que había estallado, con tan poco, que el se asombró de aquella sensibilidad extrema de la juventud. Es el momento de ir a la cama. Ya por fin iban a gozar de una noche sin fin. Pero ella se levantó, avergonzada dijo que se iba y aunque el llevó la mano de ella a su amor erguido, eso la puso más nerviosa aún.

-No me dejes así -suplicó Daniel.

Ella salió deprisa diciendo:

-Gracias, gracias, no puedo, no puedo.

Daniel vio aquello como egoísmo, aunque siempre estaba el fantasma del trauma en medio de cada intento.

Pasaron unos días, entre mensajes cariñosos y prometedores.

Sonó el teléfono y esta vez la llamada de María era grave:

-Me ha detenido la policía, estoy en el calabozo, me golpean, me tratan mal, hay más gente aquí, piden multa o me deportan.

No, no pueden hacer eso, no pueden llevársela ahora que por fin va a ser mía. Envió el dinero que pedía. Al día siguiente ella volvió a llamar:

-Piden más o me deportan.

Y Daniel desesperado:

-¿Dónde estás que voy?

– No, no, no vengas, paga y yo voy mañana si me dejan salir.

Daniel, mientras hablaba en esos instantes, la veía a lo lejos sentada en la terraza de un bar bebiendo una cerveza.

-Me tratan mal, no me escuchan, les digo que me mandan ya dinero.

El dolor de ver como era víctima de aquella sucia estafa, que todo era mentira, le desgarraba el alma. Entonces ella se levantó y el la siguió, como atraído por un imán. Cuando la vio entrar en un club de prostitutas, la herida era ya insoportable.

El día siguiente recibió una nueva llamada:

-Me han soltado ahora, me ducho y voy a verte, huelo mal del calabozo. Necesito un abrazo.

Cuando ella entró por la puerta había una pregunta candente:

-¿Porqué me has mentido? Te vi en una terraza y tu trauma es falso. Nunca me has dicho la verdad.

Ella insistía:

-No he mentido, me detuvo la policía. No la semana, sólo dos días. Perdoname, necesitaba dinero.

Daniel, con el rostro descompuesto, respondió -Me has estafado mucho dinero, no me has querido nunca. No sé qué clase de persona eres.

Con el rostro serio María sentenció:

-No volverás a verme nunca más, me voy para siempre. Ya no sabrás de mí porque no confías. Eres malo.

Daniel se quedó muy mal, pasaban los meses y no mejoraba su decadencia. Arrastraba los pies, apenas podía trabajar, la casa estaba sucia y desordenada.

En una feria esotérica, a la que acudió porque la fábrica era de esos productos especiales, se cruzó con una mujer que al verle le detuvo:

-Ven conmigo, necesito decirte algo que me dicen mis muertos. No te cobraré, es mi obligación.

Detrás de la cortina donde consultaba todo fue explicado:

-Buen hombre, una hija de Belial te hizo un amarre amoroso, vio en tí dinero y te quitó mucho. Se fue enfadada porque quería más y te puso encima una magia para ir llevándote a la muerte. Es mi karma encontrar a personas como tú y quitarles el mal que les han echado.

-¿Quién es Belial?- Daniel no entendía.

La anciana mujer explicó:

-Belial es un demonio poderoso que vaga por el mundo buscando a los más buenos o buenas. Cuando los encuentra les envía uno de sus hijos, para desesperar su alma y una vez quebrada, conquistarla. Has tratado con el mal puro que vive en este mundo, es el que nubló tu entendimiento, más tu alma está a salvo. No has sucumbido a la desesperación y no has acabado con tu vida, lo que Belial y sus hijos quieren.

Daniel reflexionó un instante:

-¿Entonces tengo que recuperar mi vida anterior? ¿Es ese el camino cuando me limpies? ¿Pedir a mi ex mujer que vuelva?

La mujer negó con la cabeza:

-Lo único verdadero es que, cuando te vio esa hija de Belial, tu vida no era vida. Has de seguir tu camino hacia delante, aprender y avanzar. El pasado al pasado. Hoy eres más sabio.

-¿Qué pasará con ella? -Dijo confuso entre la realidad y el recuerdo.

-Siempre irá haciendo lo que te hizo a tí, antes de empezar a envejecer la ambición la empujará a los propios brazos de su padre. Belial mata a sus hijos y engendra nuevos.