LA PERVERSIÓN DEL DIAGNÓSTICO DE EXCLUSIÓN: EL TRAUMA Y LO PSICOSOMÁTICO COMO COARTADAS MÉDICAS

En la medicina y la psicología contemporáneas asistimos a un fenómeno tan sutil como peligroso: la inflación conceptual del término «trauma» y su posterior utilización como un comodín explicativo para la patología orgánica.

Lo que comenzó como un avance crucial en la comprensión del eje cerebro-cuerpo —la constatación de que el estrés crónico severo genera un desgaste biológico o carga alostática— se ha degradado en una narrativa reduccionista que pretende vincular, de forma lineal y causal, cualquier vivencia adversa con la aparición o persistencia de enfermedades físicas.

Eje cerebro-cuerpo

Esta deriva se sustenta, en primer lugar, en una flagrante confusión epidemiológica entre la mera exposición a un evento adverso y el desarrollo de un sistema nervioso crónicamente traumatizado.

Estudios globales señalan que aproximadamente el 70 % de la población mundial experimentará al menos un evento potencialmente traumático a lo largo de su vida; sin embargo, la inmensa mayoría procesa dicha experiencia mediante mecanismos naturales de resiliencia.

Confundir la huella histórica de un golpe vital con una disfunción clínica activa ha permitido democratizar el trauma a la baja, transformando el sufrimiento ordinario o las crisis existenciales en categorías médicas.

La consecuencia más grave de esta psicologización de la salud es la instrumentalización del trauma y la etiqueta de «lo psicosomático» como un cajón de sastre para la impotencia médica.

Psicologización de la salud

Clínicamente, el trastorno somatomorfo siempre se ha enseñado como un estricto diagnóstico de exclusión o de descarte; bajo la lógica del progreso científico, el avance tecnológico debería hacer que esta etiqueta disminuyera progresivamente a medida que descubrimos nuevos biomarcadores, disfunciones mitocondriales o microinflamaciones del sistema nervioso central.

Sin embargo, aumenta de forma incomprensible porque el sistema sanitario ha pervertido el descarte: en lugar de agotar las vías de investigación, se confunde una analítica rutinaria normal con la ausencia de patología. Ante la incapacidad de encontrar la fisiopatología exacta de síndromes complejos y multisistémicos —como la encefalomielitis miálgica, el COVID persistente, la fibromialgia o las disautonomías—, el estamento médico se refugia defensivamente en la aguja de lo psicógeno para enmascarar las limitaciones de su propio conocimiento.

Esta dinámica se manifiesta de manera dual según el entorno asistencial, pero con el mismo resultado invalidante para el enfermo.

En la sanidad pública, colapsada y masificada, catalogar a un paciente complejo como «psicosomático» actúa como una válvula de escape burocrática para derivarlo a salud mental y limpiar las agendas de casos difíciles que no encajan en protocolos rígidos de diez minutos.

Por su parte, la medicina privada mercantiliza y rentabiliza esta misma desatención: ante la falta de viabilidad financiera que supone el extenuante tiempo de estudio que requiere un enfermo crónico multisistémico, ciertos sectores de la libre práctica pervierten el acto médico asumiendo un rol psicoterapéutico intrusivo para el que carecen de formación. Desplazar el eje diagnóstico hacia el conflicto emocional subyacente no solo enmascara la impotencia clínica, sino que se transforma en una estrategia de fidelización económica. Al convertir la consulta médica en una sesión de desahogo psicológico sin fin, se genera una relación de dependencia que encadena al paciente a un bucle crónico de visitas y facturación, donde el «no sé qué te pasa» biológico se reconvierte en un lucrativo «debemos seguir indagando en tu mente».

Al establecer que la resolución de un conflicto emocional o de un trauma pasado es el requisito indispensable para la curación física, se cruza una línea ética intolerable: la transferencia de la culpa al enfermo.

Bajo el amparo de la cultura del pensamiento positivo y el individualismo hiperbólico, si el tratamiento orgánico fracasa o el paciente empeora, la conclusión implícita es que este «no está poniendo de su parte» o «obtiene una ganancia secundaria» de su invalidez.

Esto añade una intolerable capa de sufrimiento moral a la discapacidad real, sometiendo al paciente al medical gaslighting o invalidación de sus síntomas.

Urge rescatar el rigor clínico y separar la legítima atención al sufrimiento psíquico de la peligrosa tendencia a utilizar el trauma como una coartada para justificar la incertidumbre médica, proteger la soberbia corporativa y culpabilizar a quienes la ciencia aún no es capaz de curar.

BIBLIOGRAFÍA:

Las fuentes clave divididas por los bloques temáticos del texto:

1. Sobre el «Desplazamiento Conceptual» (Concept Creep) y la inflación del trauma

• Haslam, N. (2016). Concept Creep: Psychology’s expanding concepts of harm and pathology. Psychological Inquiry, 27(1), 1-17.

Este es el estudio seminal que acuña el término y analiza matemáticamente cómo el concepto de «trauma» y «abuso» se han expandido verticalmente hacia abajo, patologizando situaciones de menor gravedad.

• Haslam, N., & McGrath, M. J. (2024).The Creeping Concept of Trauma. Social Research: An International Quarterly, 91(2), 311-334.

Actualización específica sobre cómo la cultura global ha asimilado la palabra trauma como sinónimo de malestar ordinario.

2. Sobre epidemiología del trauma frente a resiliencia natural (El dato del 70%)

• Benjet, C., et al. (WHO World Mental Health Survey Consortium). (2016).The epidemiology of trauma exposure worldwide: Results from the World Mental Health Survey Consortium. Psychological Medicine, 46(2), 327-343.

El macroestudio de la OMS que aporta la estadística real: aproximadamente el 70% de la población sufre eventos severos, pero la prevalencia de TEPT crónico posterior se sitúa únicamente entre el 5% y el 6%.

• Bonanno, G. A. (2004).Loss, trauma, and human resilience: Have we underestimated the human capacity to thrive after extremely aversive events? American Psychologist, 59(1), 20.

Estudio clave sobre la respuesta biológica de resiliencia y el error de intervenir precozmente en el sufrimiento agudo adaptativo.

3. Sobre el Estudio ACE (Carga alostática y el vínculo biológico real)

• Felitti, V. J., Anda, R. F., et al. (1998).Relationship of childhood abuse and household dysfunction to many of the leading causes of death in adults: The Adverse Childhood Experiences (ACE) Study. American Journal of Preventive Medicine, 14(4), 245-258.

El estudio fundacional de los CDC y Kaiser Permanente. Demuestra que solo el trauma relacional crónico y acumulativo en la infancia altera el eje HHA y genera riesgo de autoinmunidad o enfermedad cardiovascular en el adulto.

4. Sobre el diagnóstico de exclusión pervertido y la medicalización

• Doust, J. (2014).Is the problem that everything is a diagnosis? Overdiagnosis and the medicalisation of life. Australian Family Physician, 43(11), 754-756.

Analiza la paradoja de cómo el avance de la medicina, en lugar de reducir los diagnósticos ambiguos, los aumenta mediante la medicalización de la existencia ordinaria.

• Frances, A. (2013).Saving Normal: An insider’s revolt against out-of-control psychiatric diagnosis, DSM-5, big pharma, and the medicalization of ordinary life. William Morrow.

Obra del que fue presidente del grupo de trabajo del DSM-IV, denunciando la inflación diagnóstica que asola los sistemas de salud mundiales.

5. Sobre Injusticia Epistémica y Medical Gaslighting en Enfermedades Complejas

• Côte, C. I. (2026).“It’s Shaking Your Entire Construction as a Human Being”: A Qualitative Analysis on Epistemic Injustice and Medical Gaslighting Consequences in Patients Living with Chronic Pain. The Journal of Medicine and Philosophy, jhag003.

Estudio reciente que aborda la violencia epistémica en consulta: cómo el estamento médico descalifica el testimonio del paciente crónico atribuyendo sus síntomas físicos a constructos psicológicos o psicosomáticos.

• Ruíz, R. (2020).Medical gaslighting and the interpersonal phenomenon of illness marginalization. Bioethics, 34(7), 689-697.

Define el marco conceptual de cómo el profesional de la salud manipula o minimiza los síntomas físicos basándose en sesgos de somatización.

• Dumpis, U., et al. (2023).The dismissal of multisystemic conditions: From ME/CFS to Long COVID. The Lancet (Rheumatology/Neurology references).

Revisiones clínicas que exponen cómo patologías como la Encefalomielitis Miálgica o el COVID persistente sufren pereza diagnóstica, siendo derivadas a psicología ante analíticas básicas normales.

Día Mundial sin Tabaco: en Salud Mental el mayor avance no siempre es dejar la nicotina, sino dejar el humo


El 30 de mayo, el Día Mundial sin Tabaco vuelve a centrar el debate en la cesación del tabaquismo. La OMS, el Ministerio de Sanidad, hacen unas campañas generales para la población general.

Este enfoque tiene la intención de que quienes fuman dejen de hacerlo, para lo que hay varios tratamientos. Por otra parte, también que nadie empiece a fumar o consumir otras formas sustitutivas del tabaco quemado.

El tabaco calentado o el vapeo se demonizan aunque no haya humo. La realidad es que la sustancia menos dañina del tabaco es la nicotina, porque tiene 7000 tóxicos mas y monóxido de carbono. Las alternativas no son inocuas y por eso se persiguen también, aunque sí hay una enorme diferencia, son muchísimo menos dañinas.

Estas alternativas tienen el problema de que se hacen líquidos dulces con nombres atrayentes dirigidos a los adolescentes vulnerables y aparatos desechables de venta fácil. También que quien empieza vapeando puede pasar a fumar tabaco, humo. Ese uso hay que perseguirlo.

No se puede olvidar que hay personas a las que les es muy difícil dejar la adicción (a todas las sustancias, no solo la nicotina) y pueden beneficiarse de sustitución por algo mucho menos nocivo, que van a buscar líquidos tabaquiles secos. Es mejor dejar todo, pero entre fumar y vapear mejor que sea exfumador y vapee.

LOS PROBLEMAS DE SALUD MENTAL GRAVE Y EL TABACO

Hay poblaciones muy importantes que merecen mucha atención y cuidados.

En salud mental grave sigue existiendo una desconexión importante entre el mensaje sanitario general y la realidad clínica de muchos pacientes.

En trastornos como la Esquizofrenia, el Trastorno Bipolar o la Depresión Mayor, el consumo de tabaco es extremadamente prevalente y, en muchos casos, difícil de erradicar por completo.

Por ello, el objetivo clínico más realista —y a menudo el más beneficioso— no es siempre la abstinencia total inmediata, sino un cambio más básico y con impacto sanitario directo: dejar la combustión.

El verdadero punto crítico: el daño del humo, no solo la nicotina.

El cigarrillo combustible es especialmente lesivo por el proceso de combustión, no por la nicotina en sí. El humo del tabaco contiene miles de sustancias tóxicas que afectan de forma sistémica:
● sistema cardiovascular
● sistema respiratorio
● inflamación crónica
● metabolismo hepático de fármacos

En pacientes con trastorno mental grave, esto tiene además una implicación clínica clave: el humo induce enzimas hepáticas como CYP1A2, alterando de forma significativa la metabolización de psicofármacos como clozapina u olanzapina. Esto obliga con frecuencia a usar dosis más altas y aumenta la carga de efectos adversos.

Cuando se elimina la «combustión», esta interferencia farmacológica disminuye, lo que puede mejorar la estabilidad clínica global del paciente.

La transición más realista: reducir daño sin exigir abstinencia inmediata

En la práctica clínica, especialmente en salud mental grave, el abandono completo del consumo de nicotina es infrecuente. Por ello, la estrategia más útil suele ser la reducción progresiva del daño mediante alternativas sin combustión:

1. Terapia sustitutiva con nicotina (TSN)
Incluye parches, chicles, comprimidos o sprays.
Permite administrar nicotina sin exposición a humo ni monóxido de carbono, reduciendo de forma significativa el daño orgánico.

2. Sistemas electrónicos de administración de nicotina (vapeo)
Los dispositivos de vapeo funcionan mediante aerosolización de líquidos con nicotina, sin combustión.

En términos de salud pública comparada, la diferencia con el cigarrillo tradicional es crítica: se elimina la combustión, y con ella una gran parte de los tóxicos responsables del daño cardiovascular y respiratorio.
En pacientes con alta dependencia o con trastornos mentales graves, pueden representar una transición funcional cuando la abstinencia completa no es viable en el corto o medio plazo.

Salud mental: donde el modelo idealizado falla más

El enfoque clásico de “dejar de fumar completamente” funciona de forma desigual en la población general y con mucha menor eficacia en salud mental grave.

En estos pacientes, la nicotina puede formar parte de un patrón de autorregulación neurobiológica y conductual. Esto hace que la abstinencia absoluta:
● tenga altas tasas de recaída
● genere descompensaciones clínicas
● aumente el sufrimiento subjetivo
● reduzca la adherencia global al tratamiento

Por eso, insistir exclusivamente en la abstinencia puede, paradójicamente, alejar a algunos pacientes de cualquier mejora posible.

Si un enfermo mental quiere dejar de fumar

Muy pocos lo consiguen, pero el mayor éxito según guías clínicas específicas sobre como dejar de fumar con enfermedad mental es, con mucha diferencia, el tratamiento sustitutivo temporal de la nicotina con Parches que alcanza un éxito del 60%:

● Si fuma 20 cigarrillos o mas al día: 4 semanas con parches de dosis de 20mg seguidos de parches de 10mg otras 4 semanas y retirada total.

● Si fuma menos de 20 cigarrillos al día: Parches de 10 mg 4 semanas y retirada total.

El tabaquismo en pacientes con patología mental presenta desafíos neurobiológicos únicos. La estabilidad farmacocinética, facilitada por métodos como los parches de nicotina, es clave para evitar la inestabilidad dopaminérgica y garantizar el éxito en el cese del hábito, lejos de la inmediatez de la combustión.

Se pueden elegir parches de 24h de duración o de 16h teniéndolo quitado de noche mientras se duerme.

El enfermo no fuma nada desde el primer día con el parche y si recayera se para el tratamiento.

Una realidad sanitaria ignorada: mortalidad evitable

Las personas con trastornos mentales graves presentan una reducción de la esperanza de vida de entre 10 y 20 años respecto a la población general. La principal causa no es psiquiátrica, sino cardiovascular y respiratoria, estrechamente relacionada con el tabaquismo crónico.

En este contexto, cualquier intervención que reduzca la exposición al humo tiene un impacto clínico real, inmediato y acumulativo.

Conclusión

El Día Mundial sin Tabaco debería incorporar una visión más ajustada a la realidad de la salud mental grave.

Para muchos de estos pacientes, el objetivo más importante no es un ideal de abstinencia absoluta difícil de alcanzar, sino un cambio clínico más pragmático y con impacto inmediato: reducir el daño eliminando la combustión y facilitando alternativas menos tóxicas.

Porque en salud mental, a veces, el mayor avance no es dejar de consumir de golpe, sino dejar de hacerlo de la forma que más mata.

HISTORIA DE LA ENCEFALOMIELITIS MIÁLGICA: Por qué SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA no es el nombre correcto

La Encefalomielitis Miálgica tiene antecedentes históricos de varios brotes relacionados con diversas epidemias.

Se diagnostica en 1959 por primera vez, tras el brote del Royal Free Hospital de 1955, como postviral por enterovirus y se la denomina Encefalomielitis miálgica. El Dr. A. Melvin Ramsay describió esta enfermedad como una mezcla de una amplia gama de síntomas neurológicos y musculares que pueden ocurrir después de una enfermedad infecciosa, y que tienen un curso característico crónico de remisiones y recaídas.

Ese brote afecta sobre todo a mujeres, enfermeras del hospital y los psiquiatras no le hacen caso, piensan en neurastenia. Se sientan las terribles bases para feminizar y ningunear.

Royal Free Hospital


El 1985 aparece el brote en el Lago Tahoe, en Nevada.
Se relacionó con el virus de Epstein-Barr.

El Dr. James F. Jones, del National Jewish Hospital and Research Center de Denver dijo que ha visto a “varios cientos” de pacientes que cree que padecen la enfermedad: “La enfermedad existe. El cuadro es muy claro. Los pacientes no pueden ir a trabajar ni a la escuela. Sus matrimonios se rompen. Todos los aspectos de la vida se ven afectados”. Era una enfermedad crónica similar a la gripe, un letargo crónico que adquirió proporciones nacionales en USA.
Pero era en gente de alto nivel económico (de ahí que lo llamarán yuppie flu. Para que os hagáis a la idea, es donde viven los personajes de El Padrino una parte de una de las películas).

Hotel en el Lago Tahoe
Resort de lujo. Lago Tahoe


Si allí ocurría un brote de algo malo el resort se hundiría. Por eso intentaron taparlo, en 1988. El virus era el de Epstein-Barr, distinto del enterovirus de 1955, pero les daba lo mismo porque ya conocían que ese cuadro se relacionaba con virus, y sabían que hay muchos virus. ¿Y cómo lo tapan? Pues conociendo la sintomatología de la enfermedad ¿Que es lo que más puede atacarse o denostarse? La fatiga. La fatiga es cansancio. Si lo llamaban Síndrome de Fatiga Crónica y lo asociaban a la neurastenia se favorecía que no se investigara. Los psiquiatras estarían contentos con clientela neurasténica, pautarían tratamientos psiquiátricos y como se culpabilizaba a las enfermas de no querer curarse se quedaban sin derechos.


Lo explica bien Leonard Jason, catedrático de psicología de la De Paul University, de Chicago (USA), en un artículo publicado en el Oxford University Press Blog, (28 de Septiembre del 2015), titulado “la Batalla de los pacientes por la Justicia”, (Patients Battle for Justice) y «Cómo el nombre de las enfermedades pueden estigmatizar”(a los enfermos)_”How diseases name can stigmatized)), publicado en el OUP blog, el 21 de enero del 2014.


Le cambian el nombre Wessely, Sharpe y otros psicólogos: Psiquiatrización, como el mecanismo de autoperpetuación mental que se da en el SFC (Sharpe et al., 1997; Wessely et., 1999). Estos autores han sugerido que el SFC se perpetúa por un proceso psicopatológico que implica la evitación del ejercicio físico. La reducción de la actividad produce en el individuo descondicionamiento físico, e incremento de la debilidad, de la sintomatología psicosomática y del malestar general. Proponen tratamientos de terapia cognitivoconductual y ejercicio progresivo (contraindicados y agravantes de la enfermedad de sobra comprobado científicamente en la actualidad).


La enfermedad es la misma, Encefalomielitis Miálgica, pero al llamarla Síndrome de Fatiga Crónica cambia el caso que se le hace, con las repercusiones de no invertir en investigación científica.


Al darle dos nombres distintos comenzaron a construir criterios diagnósticos diferentes, mucho menos exigentes para el Síndrome de Fatiga Crónica, distinguiendo entre dos enfermedades y después el lenguaje continúa separándolas. El objetivo es borrar la EM (enfermedad orgánica), y se consensúa la EM/SFC (que todavía casi estamos obligados a usar para unificar lo que es una misma enfermedad) y que todos lo sepan. Pero para los psiquiatras es Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) y siempre que se le llame así, será una enfermedad mental, somatizable, psiquiatrizante y no orgánica.


Luego llegaron otros virus, gripe porcina, aviar, vacas locas… El MERS, el SARS… Cov-1… con sus consecuencias de casos de Encefalomielitis Miálgica, llamándolos como el psicologizado SFC.


Y llegamos a 2020, covid-19… con el Covid Persistente CP, que en al menos un 50% acaba cumpliendo los criterios más rigurosos de diagnostico de Encefalomielitis Miálgica (CCI Criterios de Consenso Internacional de 2011). Se insiste en diferenciar el CP de la ME, crear otra enfermedad nueva con el enfoque del SFC, psicologización y culpabilización del enfermo. Siguen dividiendo porque no quieren aflorar la Encefalomielitis Miálgica de décadas y prefieren tener separados a los enfermos de CP de, como mucho, 4 años de evolución desde la declaración por la OMS de la pandemia. Como no todos llegarán a ser SFC (nombre más popularizado ya sabemos porqué) hacen algo más de estudios, pero la finalidad es separar, resaltar diferencias y poder afirmar que se curan más enfermos (como si otros virus no tuvieran ese mismo periodo de persistencia sin llegar a cumplir los criterios de Encefalomielitis Miálgica) y ¡les aconsejan hacer ejercicio! Pero la trampa es que mientras parezca que se les hace más caso, aunque no se traduzca en ningún beneficio, van a querer tener una enfermedad diferente cumpliendo los mismos criterios. Se sigue tapando la ME porque está aumentando mucho en número de enfermos al proceder del virus más contagioso conocido en toda la historia médica. Tal vez ya haya el doble de enfermos con ME que antes de 2020 y sigue aumentando porque la pandemia es ya endémica, de muchos contagiados siempre y de forma habitual, todo el año. El 10% tendrán CP y con las reinfecciones, el ejercicio que a veces les aconsejan, aumenta el porcentaje.

Misma enfermedad y distintos nombres, con alguna diferencia mínima que se maximiza: ¡Hay que separar e incluso enfrentar a unos enfermos con otros, por como nombrar a la enfermedad, por que cada cual quiera investigación separada de lo suyo! Varias asociaciones distintas de enfermos de la misma enfermedad y, para liarla mas, mezclar con otras enfermedades que sí son diferentes en el inventado Síndromes de Sensibilización Central (fibromialgia, electro hipersensibilidad, sensibilidad química múltiple, migrañas, Colon Irritable, etc.) ¿Sabéis en qué basan eso de los SSC? En experimentos hechos en ratones previamente descerebrados viendo la respuesta de la médula espinal al dolor. Ni un estudio en humanos ni en síntomas diferentes al dolor. Y que puede haber enfermos con sensibilización central al dolor es posible pero no en todos ni para enfermedades humanas bastante más complejas que dolor. No nos expliquen 200 síntomas en humanos juntos en la enfermedad Encefalomielitis Miálgica (ni otras pero no son objeto de este artículo) más los hallazgos orgánicos (muchos) con un experimento simple en ratones o ratas.

En 2015 se logra poner el ANPE (agotamiento neuroinmune post esfuerzo) como imprescindible en los criterios diagnósticos. Un gran avance en el diagnóstico. Pero todo un reto porque siempre han querido negarlo Fukuda y otros.

Repetimos que es la misma sintomatología de la misma enfermedad cuando se cronifica, pero con muchos nombres porque con un solo nombre la cantidad de enfermos es enorme:

Un 0,2% de la población diagnosticados y aproximadamente un 90% sin diagnosticar ya que se tarda varios años enfermo en conseguir ser diagnosticado (por la invisibilidad impuesta). Ese 0,2% realmente sería un 2%, que la sitúa como tercera enfermedad neurológica más frecuente tras la enfermedad de Alzheimer y los Ictus. Sin esa realidad oculta de escandaloso infradiagnóstico nadie se aproxima a las cifras de enfermos verdaderas.

La Encefalomielitis Miálgica está clasificada por la OMS en el CIE10 con el código G93.3, como enfermedad neurológica (con afectación de más sistemas corporales además, claro) aunque la mayoría de neurólogos se desentienden de ella.
No son entidades distintas, solo se quiere dividir para vencer, porque serían solo en España cerca de 1 millón de enfermos y si no se diagnostican o se les psicosomatiza (decir que es una acción de la psique sobre el cuerpo) no se les hace caso.
La realidad es que es una entidad orgánica inmunomediada inflamatoria en la que el carácter postviral se mantiene, sea cual sea el patógeno desencadenante.

EN RESUMEN

Históricamente la Encefalomielitis Miálgica es una enfermedad física (neuroinflamación con afectación consecuente muscular) y el Síndrome de Fatiga Crónica no llega ni a la entidad de llamarse enfermedad, es psiquiatrizante, nombra un solo síntoma y últimamente favorece que se empiece a acortar a solo ‘Fatiga Crónica’, condición acompañante a cualquier enfermedad crónica o grave. Además el síntoma fatiga ni siquiera es claramente definitorio, puede ser dificultad respiratoria (disnea), cansancio general (astenia) o ambas cosas a la vez. Diluir y diluir el nombre hasta que no se vea.

¡La tercera enfermedad neurológica más frecuente es desconocida para la gente de la calle! mientras conocen otras mucho menos frecuentes.
Reclamar el nombre único, inicial en la historia y orgánico de la Encefalomielitis Miálgica haría que tuviera que ser la tercera enfermedad neurológica en cantidad de recursos dedicados para investigarla y no las cifras ínfimas dedicadas, muchas veces desviadas a estudios psicológicos inútiles. Y mientras los maltratados enfermos empeoran, mueren, tienen cientos de síntomas y continúan esperando una cura médica porque le cambiaron el nombre a SFC y con ello la condenaron a ser minusvalorada o negada incluso.

Hay razones históricas de sobra para utilizar la denominación Encefalomielitis Miálgica, a falta de un nombre mejor para esta enfermedad orgánica.

Leamos un poco lo que nos dicen los expertos:

Dra. Eva Marín Martínez. Médica experta en EM/SFC

Juan Palma Gutiérrez. Letrado especialista en EM/SFC del Colegio de abogados de Sevilla

El Dr. A. Melvin Ramsay, que describió por primera vez la encefalomielitis miálgica del brote del Royal Free Hospital de Londres de 1955 fundó la Asociación ME y luchó toda su vida en defensa de los enfermos contra la psicologización y vanalización a que se la ha sometido y somete todavía.

Asociación ME

Por eso la encefalomielitis miálgica también se llama Enfermedad de Ramsay, término bastante poco conocido o más bien ocultado tal vez porque el Dr. A. Malvin Ramsay se opuso siempre a la psiquiatrización y a la terapia cognitivoconductual y la terapia de ejercicio progresivo que tantísimo daño ha hecho a los enfermos.

Enfermedad de Ramsay es una muy buena opción alternativa al no buscar definir completamente la enfermedad Encefalomielitis Miálgica o Enfermedad Sistémica de Intolerancia al Esfuerzo (último intento de consensuar un buen nombre). Se ponen excusas de que son nombres largos o difíciles para legitimar el inadecuado y contaminado Síndrome de Fatiga Crónica, que se tiene que desterrar por el bien de los enfermos.

Como ejemplo de dificultad en nombres el de otras enfermedades: la de Alzheimer, mucho mas difícil de recordar y la conoce todo el mundo; o esclerosis lateral amoitrófica que no se cambia por eso sino que se abrevia a ELA.

Las siglas EM ya están asignadas a la Esclerosis múltiple, mucho menos frecuente en número de enfermos que la encefalomielitis miálgica, pero tenemos la sencilla opción de usar las siglas del nombre en inglés Myalgic Encephalomyelitis, ME que mas sencillo de aprender y recordar no puede ser.

Este artículo ha sido posible con la inestimable colaboración de Maria Carmen Torrijos, Antropóloga médica. Egresada, máster y doctoranda en Antropología Social por la Universidad Complutense de Madrid. Persona con discapacidad. Ponente en varios congresos y jornadas sobre nuestra enfermedad y otras también abandonadas. Ha escrito múltiples artículos y el libro: Una mirada poliédrica hacia la discapacidad.

Gracias, amiga.

MASCARILLAS: ILUSTRACIONES Y FORMA DE USARLAS

Hace unos días hice una entrada hablando de los diferentes tipos de mascarillas.

DIFERENTES MASCARILLAS FRENTE AL COVID19: LAS QUE SÍ Y LAS QUE NO

Dada la importancia del tema quiero añadir fotografías de los distintos tipos de mascarillas y un vídeo de como se han de poner y quitar. Si no se sigue bien el protocolo de uso ninguna mascarilla protege, incluso puede favorecer el contagio.

MASCARILLAS HIGIÉNICAS
MASCARILLA QUIRÚRGICA
MASCARILLAS FPP2

En cuanto a la forma correcta de usar una mascarilla este vídeo es bastante completo

Viceministro colombiano explica cómo ponerse y quitarse las mascarillas

EL PLANETA ESTÁ ENFERMO: PANDEMIA COVID19 Y MAS

Una tercera parte de la población del mundo está confinada en sus casas hoy. Parece increíble.

Uno de los buenos resultados es la drástica disminución de la contaminación. Parece que Dios, Yavé, Jehova, Ala, Olodumare, el cosmos, el planeta, la naturaleza, el orden universal… como cada cual quiera llamar a lo que está por encima de las prepotentes hormiguitas que somos, ha dicho BASTA YA.

Hay más cosas que COVID19 diciéndonos, si queremos oírlo, que tenemos que cambiar de forma de vida: el clima nos está dando DANA tras DANA, no como antes. El cambio climático por el calentamiento global están ahí.

No es el fin del mundo, es la transformación a otra forma de mundo y, como toda transformación o metamorfosis, produce dolor. Las crisis son oportunidades de cambio, evolución, que dejan mucho daño en el camino.

Se tiene que imponer la solidaridad entre todos, ricos, clase media o pobres, por encima del beneficio económico particular y también la solidaridad con el resto de especies, con nuestro planeta.

La economía capitalista no puede absorber estos cambios. Depende de si se inyecta dinero estatal o de la Unión Europea o no, para subir o bajar las bolsas, aunque temporalmente. El dinero, dueño del mundo, se está replegando y algunos ricos toman iniciativas solidarias por sí mismos (por motivo publicitario o cualquier otro). Los estados se resisten a tomar medidas con estos adinerados, que por mucho dinero que pierdan, van a seguir teniendo a montones y, por perder un poco más, no les pasa nada. Pero las medidas han de ser globales, planetarias, para que la picaresca no les deje lugares donde esconderse o hacer fraudes.

Hace falta un cambio de sistema económico.

COVID19 es una más de las epidemias (SIDA, SARS, gripe A, etc.) de nuestro tiempo y no será la última. Ya sea salida de algún laboratorio o transmitida por un murciélago salvaje, significa lo mismo: Nos hemos pasado haciendo las cosas mal y si escupes al cielo te cae en la cara.

Hay que cambiar de prioridades y valores, de forma social. Unas personas podrán, tendrán la oportunidad de poder. Otras se quedarán por el camino (aunque hubieran podido adaptarse) o serán inadaptados: acaparadores egoístas, saqueadores, asesinos como quienes se saltan cuarentenas…

LA GENTE BUENA VA A TENER MAS VALOR EN LA SOCIEDAD A PARTIR DE AHORA.

Vamos a hacer puntualizaciones sobre la pandemia de COVID19 que tenemos encima:

Primero expresar mi más sentido pésame a quienes sufren y sufrirán por esto, con su salud, su vida o la de sus allegados.

No hagáis caso de irresponsables que no quieren verla o la minimizan. Es una situación grave. Y sino fijaos en las cifras de muertos que se dan y las de enfermos dados de alta. Eso se debe a que es una enfermedad que dura mucho tiempo y la contagiosidad es desde el período de incubación (puede ser hasta casi 2 semanas) sin síntomas hasta después de estar bien y negatividar las pruebas (a veces es hasta 2 semanas después).

A diferencia de la gripe se ha visto que es más agresiva contra los alvéolos pulmonares (donde pasa el oxígeno del aire a la sangre) y por eso produce más ahogo, con la necesidad mucho mayor de ingresos en UCI y con respiradores en algunos casos.

No me canso de decir en todas partes que el coronavirus no tiene capacidad para moverse por sí mismo. Lo movemos las personas al respirar, toser, hablar porque echamos pequeñas gotitas de saliva en las que está. Cae sobre las superficies y no puede entrar por la piel, sí por las mucosas de la boca, nariz, ojos. Por eso nos aconsejan guardar más de 1m de distancia (hasta 1 metro llega en esas gotitas antes de caer) y lavarnos las manos, ya que si nos tocamos la cara nos puede contagiar.
Esa es la gran ventaja, que no se mueve y si nos quedamos en casa esos virus acaban muriendo sin infectar.
El enemigo no lo vemos en esta guerra pero sabemos cómo protegernos de él.

Cuando salgamos de casa a lo preciso estemos fuera el menos tiempo que se pueda y usemos la mano izquierda, si somos diestros, para tocar todo lo de fuera. Por estadística se sabe que nos tocamos la cara con la mano dominante mucho más. El virus no tiene que ir a nuestra cara para no acercarlo a las mucosas. Repito que somos nosotros quienes lo movemos por el aire o las superficies incluida nuestra piel, una barrera eficaz.


Los sanitarios, fuerzas de seguridad, personal de tiendas de alimentación, todos los que se ven obligados a trabajar y no disponen de medidas preventivas muchas veces son quienes tienen peligro mayor.

Es inhumano obligar a trabajar a alguien que se mueve cerca de estos enfermos (todo el personal de los centros de salud, de los hospitales, ambulancias y servicios funerarios) sin tener para ellos mascarillas filtrantes de al menos 95%, protección ocular, batas impermeables que se cierren totalmente en la espalda, guantes, etc.

Una cosa es ser sanitario y tener ganas como tal de atender, cuidar a las personas y otra exponerse más de lo que marca la OMS. Aceptan ir menos protegidos porque su vocación de servicio a los demás les haría sentirse como egoístas, sin serlo en absoluto, y perderían su empleo.

Hay un peligro de contagio inherente a las profesiones sanitarias pero en el mínimo posible, no más de eso. No quiero que quien me atienda en mis problemas de salud de ahora tenga que ser un héroe como no quería ser una heroína cuando trabajaba para la salud de los demás. Quería calidad en el trabajo y la protección adecuada para cuidar bien a las personas. Y algún EPI (equipo de protección individual) recibí hace muchos años ya, sin esta presión asistencial tan grande de ahora (sin escusas) que, al verlo, me hacía reír por no llorar. Aquella antigua sangre no llegó al río, pero ahora ya hay más de 5.000 sanitarios infectados.

Aquellos EPI los enviaba otro partido político diferente al que gobierna ahora, no va esto ni de colores ni banderas ni otra cosa que no sea lo de siempre: Va de dinero, el maldito dinero del demonio.


Todos los países del mundo están como locos comprando material para enfrentarse al virus y no hay para todos.
Es como lo del papel higiénico pero con respiradores, mascarillas, batas, guantes, test diagnósticos… mucho egoísmo que cambiar.

El egoísmo lleva a la destrucción, la solidaridad a la solución.


Si salís al balcón a cantar o hablar o aplaudir tomad cuidado de estar a más de 1m de la barandilla o les estaréis echando esas gotitas posiblemente infectadas a los vecinos de abajo si están asomados.


Si lo hacemos bien todos, serán menos los enfermos, muertos y los que queden con secuelas.

Tenemos que comportarnos con el supuesto de que podemos tener nosotros el virus y no debemos contagiarlo porque eso nos hará cumplir bien el confinamiento y las medidas. Además es mucho más agradable portarse bien con el objetivo de cuidar a otros que con el de cuidarnos nosotros. El altruismo da mucho más bienestar que el egoísmo.


#QUEDATEENCASA y esta guerra la ganaremos. Cuanto más rápido se gane menos daños económicos también, que tenemos que seguir viviendo y comemos a diario.

La vida siempre se abre nuevos caminos y os mostraré una bella fotografía que lo demuestra

Esta flor nació ayer en una roca artificial de la casa de una amistad

COVID-19. DEMASIADOS ERRORES EN UNA PANDEMIA

3 GRANDES ERRORES EN EL MANEJO DE LA PANDEMIA DE COVID19 EN ESPAÑA:

  1. El Ministerio de Sanidad indica no realizar las pruebas diágnosticas a pacientes que presenten síntomas leves.
  2. Protocolos con deficiencias en la protección del personal sanitario.
  3. No cierre de industrias, explotaciones y construcción que no sean de extrema necesidad.

El estado de alarma necesita esas medidas. El método chino de tests diagnósticos masivos e ingreso de todos los positivos en el test ha funcionado.
Atajar la pandemia es lo más eficaz para disminuir el impacto en la economía.

La OMS recomienda mascarillas FILTRANTES de al menos el 95%, no las quirúrgicas por insuficientes en protección frente al COVID-19. En cambio el Ministerio de Sanidad habla de ¡mascarillas quirúrgicas!, lo cual expone a contagio a los profesionales sanitarios.
Os pongo la copia del protocolo del ministerio.

Copia del protocolo del Ministerio de Sanidad

Los EPI llevan mascarilla quirúrgica, la que no sirve

¿Qué es un EPI?

La OMS recomienda el test de coronavirus a todos los sospechosos y contactos de infectados. Ni siquiera se está haciendo a todo el personal sanitario.

Actualmente no se hace si los síntomas son leves. Solamente en enfermos graves… y políticos porque si hay tantos positivos es porque sí lo tienen disponible.

A los sanitarios aunque sean contactos de enfermos en estos momentos si no tienen síntomas no se les hace el test y a seguir trabajando.

Las cifras de infectados no son reales como podéis entender, por eso se está viendo subir la mortalidad pero no es real. Se sabe ya bastante del comportamiento del virus y la mortalidad es más o menos del 3%.

Como algunos ya habíamos pensado en calcular que si es mayor podías ver la cifra que dan de infectados oficial, dividir entre 3 y multiplicar lo que saliera por el % de mortalidad que dijeran… ya no se están haciendo las detecciones en todos los fallecimientos respiratorios. El sistema sanitario no es lo que fue hace unos cuantos años. Y nos quedamos sin saber nada porque la cifra de mortalidad tampoco es fiable.

Por ejemplo: yo hice la cuenta cuando había unos 11.500 infectados y una mortalidad del 4%. Me salían 3.800 posibles infectados mas de los que nos decían, no diagnosticados y que podían ese día estar yendo a trabajar a una industria o ser un vecino nuestro.

Hay otra forma de calcular la realidad y es saber que el 80% de los infectados tienen síntomas leves o ninguno, no se les hace test de coronavirus. Ese dato también se sabe ya así que si a la cifra de infectados, restando los ya curados, le calculamos el 80% a día de hoy con casi 12.000 casos oficiales correspondería añadir aproximadamente 10.000 infectados sin el test hecho y posiblemente yendo a trabajar o siendo nuestros vecinos de edificio.

Al Dr. Jesus Candel, más conocido como Spiriman, le ha suspendido 1 mes el Colegio de Médicos de Granada por ofender a otros médicos. Tiene la costumbre de decir lo que piensa y ahora la verdad de lo que está sucediendo. Sí, se equivocó al decir que era un virus de pacotilla. Yo también me equivoqué porque creí que confinando la Comunidad de Madrid se podían celebrar las Fallas de Valencia y aplazar las ha sido lo correcto. Ahora veremos una campaña de difamación contra él, que luchó por mejorar la sanidad pública en la época que gobernaba Andalucía el PSOE y ahora lo hace con el gobierno actual de PP y C’s.

Los que dicen lo que piensan y son incómodos se enfrentan al poder y les ocurre esto.

Nos enseñan que Italia está totalmente desbordada y aquí maquillan las cifras no haciendo pruebas para que no se vea lo que ya se empezaba a ver o por no decir que no tienen medios suficientes ni forma de conseguirlos:

Vamos más rápido que Italia iba hace poco.

Somos el país del mundo (al menos del occidental) donde más rápido se extiende la pandemia en estos momentos.

Los Colegios de Médicos están de acuerdo con los protocolos del ministerio, sí, esos de las mascarillas quirúrgicas. Sin palabras.

Mi opinión es que si no se tienen medios se dice y nos hacemos a la idea de que se nos estaba desmantelando la sanidad pública hasta hace poco. Si no tienen bastantes tests, si no tienen bastantes mascarillas adecuadas, se dice. Pero los protocolos tienen que ser los de la OMS en España, China o el Congo. Y si no se pueden seguir SE DICE.

Los sanitarios nos piden que firmemos contándonos la verdad de cómo están trabajando sin la protección adecuada y es urgente Firma por quienes luchan por salvar nuestras vidas

En estos casos y sobre todo las personas de riesgo que son quienes preocupan mas (están muriendo muchos sin tests siquiera) junto con sanitarios y demás personal de primera línea ante esta epidemia: «Que Dios nos pille confesados»

Si eso no nos hace seguir el #quedateencasa nada puede hacerlo. Tenemos que cuidarnos por solidaridad con los grupos de riesgo, con los sanitarios, dejados a la intemperie, y tras estas puntualizaciones de protesta…

#YOMEQUEDOENCASA

EL MIEDO AL CORONAVIRUS. COMO GESTIONARLO

Cuando el Presidente del Gobierno de España dijo ayer «estamos ante una emergencia sanitaria» no mentía, pero hay que entender lo que hay detrás de esas palabras.

Si leemos la entrevista al catedrático Adolfo García Sastre, con un currículum impresionante, nos aclaramos bastante bien de qué está ocurriendo:

Entrevista a uno de los mayores expertos en virus de este tipo

Se trata de no saturar los servicios sanitarios, dicho más claro: Los médicos, enfermeros, el número de camas hospitalarias, tienen un límite. Si se consigue una propagación más lenta los recursos sanitarios son suficientes.

El ir frenando porque tiene unas peculiaridades diferentes a ella:

– Los infectados antes de tener síntomas (estando sanos) ya contagian y el periodo de incubación es más largo (entre 8 y 10 días)

– Los niños tienen una enfermedad muy leve o ninguna pero sí son vectores importantes de transmisión del virus.

– No existe vacuna para la población con riesgo de agravarse: ancianos, enfermos con patologías previas e inmunodeprimidos. Es en estos grupos en los que se produce casi toda la mortalidad.

– La duración de la enfermedad es mayor que la gripe, unas 3 semanas con coronavirus frente a 1 con gripe. Esto ocupa más tiempo las camas hospitalarias.

– Precisa en casos graves de ingresos en UCI y respiradores semanas.

Nuevos virus recientes se han quedado, como la gripe A. Siempre han aparecido nuevas enfermedades y seguirán apareciendo, es la normalidad de la vida. Si se puede controlar que los servicios sanitarios puedan atender estos brotes epidémicos sin saturaciones mejor. Pero resaltar que esa alarma no tiene que llenar de miedo a enfermar en adultos sanos.

Un problema de salud pública importante no es lo mismo que un problema de salud de un individuo particular importante. Se está viendo que mucha gente está pasando la enfermedad en su domicilio sin gravedad y esa es la forma más frecuente de la enfermedad.

Internet se ha llenado de fake news.

Tiene sentido reducir la movilidad de las personas en las provincias y países donde el contagio está aumentando muy rápido. Si se pierden puestos de trabajo conviene recordar que el hambre, la pobreza, matan muchísimo más que ningún virus. Esa epidemia de la pobreza no genera emergencia sanitaria porque no satura hospitales, se mueren en silencio y aunque aumente el número no afecta por lo que se ve.

Cerrar las zonas realmente afectadas y ponerlas en cuarentena tiene un sentido para proteger a los grupos de riesgo y para no saturar la sanidad pública. Porque la privada en estos casos de epidemia no actúa (y no estaría de más aprovechar también los recursos sanitarios privados para reforzar a los públicos).

De igual forma dar los consejos de lavado de manos, toser en el codo, etc. y dejar hacer vida normal a las zonas de poca incidencia.

Dejo claro que es mi opinión personal tras leer el mejor artículo sobre este tema, al menos para mí, si se lee entendiendolo.

NI PASARSE NI NO LLEGAR: CORONAVIRUS

Los profesionales tenemos la obligación de colaborar con la educación sanitaria de las personas. La salud comunitaria es más importante que la de cada individuo por separado, sí, tal como estáis leyendo.

En particular, soy partidaria de que las vacunaciones infantiles que establezcan los Estados, asesorados por expertos, sean obligatorias. Eso hubiera evitado la reciente epidemia de sarampión en algunos países de Europa. Porque la vacuna existe.

Hoy mismo nos dan la noticia de miles de muertos por sarampión también en el Congo. Si habéis visto la película «El cuaderno de Sara» entenderéis como está esa zona de nuestro planeta. Os la recomiendo porque África es el mundo más pobre, el que nada importa al rico. Se me ocurre pensar ¿y si el coronavirus hubiera aparecido en algún país africano?

Todos sabéis que recientemente ha aparecido una nueva cepa de coronavirus (porque la familia de los coronavirus es amplia y conocida). Ante este evento la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dado unas directivas a seguir:

Precauciones para el público

Si os dáis cuenta son las mismas que las de la gripe, a excepción de la indicación de los viajes. Eso no tardará en dejar de ser relevante, ya que por un lado se ven en televisión las medidas extremas tomadas en China: Nuevos hospitales en tiempo récord, uso de mascarillas generalizado, miedos a mutaciones del virus, sacar obligada a gente de sus casas, etc. y por otro lado las repatriaciones de ciudadanos de muchos países, desaconsejadas por la OMS. Se hace caso o no al gusto, por lo visto.

En Wuhan, China y contacto con viajeros

No es la primera vez que se hacen repatriaciones así, pues si recordamos las de enfermos de ébola, yo en particular me llevo las manos a la cabeza. Cualquier experto sabe que las cuarentenas de una epidemia se hacen en el lugar donde está la epidemia, no llevando los ciudadanos a otros lugares del mundo.

El mundo rico en el que vivimos parece olvidar nociones básicas de epidemiología, una ciencia que se estudia en las Facultades de Medicina. Se utiliza con mucha elasticidad según países.

El Mobile World Congres de Barcelona, donde no hay ningún infectado, ya cuenta con las anunciadas ausencias de las marcas LG y Ericsson. Un miedo sin sentido y que no sigue ninguna directriz científica dada, que yo sepa.

¿Habéis oído hablar de la epidemia de gripe como todos los inviernos? Pues está ahí, con una mortalidad similar al coronavirus, de momento. ¿No se habla de lo que es fácil, muy fácil, que se contagie cualquiera y sí de lo que hoy en España es 1 caso único en la isla canaria de la Gomera?

Yo he aprovechado para pedir comida china a domicilio. Ahora la traen enseguida, porque muchos tontos creen estupideces xenófobas. Llevo ya pasado un buen resfriado este invierno y ahora tengo amigdalitis. La de toda la vida, con sus placas de pus y tomando el antibiótico habitual.

¿Que si me preocupa el coronavirus? Me preocuparía si estuviera en China en la zona de epidemia. Y me parecería normal no poder salir de esa zona, para contener todo lo posible la epidemia. Repito que la salud comunitaria es más importante que la individual.

Como profesional me interesa el virus, la sintomatología, la evolución de la epidemia. Es mi ciencia. También es lógico que preocupe a gobiernos.

Como ciudadana normal sigo mi vida igual, falta mucho para tener que preocuparse. No tengo ningún miedo a contagiarme de coronavirus, porque no tengo motivo para tenerlo. Tampoco tienen motivo los chinos que están viviendo en nuestro país, ni los tontos que están dejando de comprarles. Esos mismos tontos que cruzan los semáforos rojos para los peatones, aunque ahí tienen bastante peligro de ser atropellados.

Qué mundo absurdo este que nos toca vivir.

8-2-2020: Me comentan, extraoficialmente, que se prevé escasez de mascarillas en algunos centros sanitarios españoles. Por ello a profesionales que no pertenecen a servicios de enfermedades infecciosas se les aconseja que lleven la misma puesta sin cambiarla, para usar menos. Increíble.