GUÍA TÉCNICA DE TRANSICIÓN EN FUMADORES ADULTOS: DEL TABACO AL VAPEO (REDUCCIÓN DE DAÑOS)

El vapeo, cuando se utiliza exclusivamente como herramienta de sustitución para fumadores adultos, es una estrategia de reducción de daños significativamente menos tóxica que la combustión. No es inocuo, pero elimina la mayoría de las sustancias cancerígenas derivadas de la quema de materia orgánica.

La transición hacia una vida libre de combustión es un proceso de decisión consciente. No se trata de elegir un producto, sino de seleccionar la herramienta más adecuada para gestionar la dependencia, priorizando siempre la reducción de daños y la salud a largo plazo.

1. La elección del dispositivo: Calidad y fiabilidad

Para un gran fumador (20+ cigarrillos/día), el dispositivo debe ser fiable y consistente. Un mal equipo lleva al fracaso y a la recaída en el tabaco.

Sistemas de Pods: Son la recomendación estándar para iniciarse. Busque dispositivos con cartuchos (pods) que utilicen resistencias de malla (mesh coils), que ofrecen mejor reproducción de sabor y durabilidad.

Gestión de consumibles: Para minimizar fallos, elija marcas con altos estándares de calidad (en 2026 OXVA, Uwell, Geekvape). Compre los pods en cajas de varios y precintadas por el fabricante, no sueltos.

Regla de oro:

No mezcle líquidos diferentes en el mismo pod. Cada perfil de sabor debe tener su propio pod asignado; la mezcla de residuos de líquidos antiguos con nuevos crea perfiles aromáticos indeseados y acelera la degradación de la resistencia. El pod de líquido que no esté en el dispositivo se guarda hermético en una bolsita tipo Ziploc.

Respeto a la vida útil: Un pod tiene una vida útil finita. No estire su uso más allá de lo recomendado por el fabricante, incluso si parece seguir funcionando. El uso prolongado degrada el algodón interno, lo que puede generar partículas metálicas o subproductos por sobrecalentamiento.

• Cumplimiento Legal (Tpd/Regulación): Compre exclusivamente en tiendas especializadas. Esto garantiza que el producto cumple con las normativas sanitarias vigentes, minimizando riesgos asociados a sustancias no reguladas (como los lípidos presentes en productos ilegales/adulterados vinculados con casos de EVALI).

2. Profundidad neurobiológica y farmacológica

Para entender esta transición, es fundamental comprender la neurobiología subyacente. El cigarrillo convencional no es solo una entrega de nicotina; es un ritual sensorial altamente complejo que secuestra los circuitos de recompensa y los sistemas sensoriales del sistema nervioso periférico y central.

A. La Nicotina: El agonista selectivo

La nicotina actúa como un agonista de los receptores nicotínicos de acetilcolina (nAChRs) , particularmente los del subtipo \alpha 4 \beta 2 situados en el área tegmental ventral del cerebro. Su unión provoca una liberación masiva de dopamina en el núcleo accumbens, lo que refuerza la conducta de búsqueda de la sustancia. En los grandes fumadores, la «búsqueda de efectos» suele ser una combinación de:

• Efecto ansiolítico/atención: Modulación de la liberación de neurotransmisores (glutamato y GABA) que mejoran el estado de alerta o reducen la tensión basal.

• Regulación homeostática: El fumador no busca tanto el «subidón», sino aliviar el síndrome de abstinencia intermitente, restaurando los niveles basales de dopamina.

B. El fenómeno del «Golpe de Garganta» (Throat Hit)

Este efecto es mediado por la activación de los receptores de potencial transitorio (TRP) . La percepción de los sabores tabaquiles depende de la integridad del nervio olfatorio (I par craneal) , pero el golpe de garganta y la sensación física dependen del nervio glosofaríngeo (IX par craneal) y el nervio vago (X par craneal) .

• Receptores TRPV1: Activados por la nicotina de base libre y las altas temperaturas, generan esa sensación punzante y de calor en la laringe que el fumador asocia con la «satisfacción» de fumar.

• Receptores TRPM8 (El papel del Trigémino): Son los encargados de detectar el frío. Cuando introducimos mentol, activamos este canal a través de las fibras del nervio trigémino (V par craneal) . A diferencia de las vías olfativas, esta estimulación trigeminal no presenta habituación rápida, actuando como un «reset» neurológico que compite con la fatiga sensorial del I par craneal, permitiendo que el cerebro recupere la capacidad de percibir matices incluso en condiciones de saturación.

3. El papel de la nicotina: Sales vs. Base libre

El gran fumador suele buscar un «golpe de garganta» y una absorción rápida.

• Sales de Nicotina: Es la forma química que más se asemeja al efecto de absorción del cigarrillo convencional. Actúan más rápido y tienen un golpe de garganta menos agresivo, permitiendo usar concentraciones más altas sin irritar.

• Nicotina de Base Libre: Proporciona un golpe más marcado y punzante en la garganta. Es ideal para quienes buscan sentir físicamente el impacto al inhalar mediante la activación de los receptores TRPV1 mencionados anteriormente.

4. Gestión de la «Lengua de Vapeador» (Olfatofatiga)

La lengua de vapeador es una adaptación neural (desensibilización de receptores metabotrópicos). No es una lesión, sino un mecanismo de habituación. Este fenómeno es especialmente frecuente y problemático en personas con una capacidad olfativa reducida o nula, ya sea por cuadros alérgicos crónicos o por secuelas post-COVID, donde la saturación de los receptores se vuelve crítica al tener una base sensorial ya disminuida.

• Estrategia de rotación:No vapee siempre el mismo líquido. Alterne entre dos o tres perfiles distintos durante el día.

• El factor Frutos Secos: Los líquidos con notas de frutos secos son menos «invasivos» y utilizan moléculas más volátiles que no saturan los receptores de la misma manera que los aromas pesados, ayudando a prevenir la fatiga.

• El «Reset» Mentolado: Si pierde el sabor, utilice un líquido con mentol. Al activar los receptores TRPM8 mediante el trigémino, se estimulan vías aferentes independientes de la adaptación olfativa, permitiendo que su sistema recupere sensibilidad incluso en condiciones de anosmia o hiposmia previa.

• Temperatura e Higiene: Vapear a temperaturas más bajas reduce la fatiga. Además, una higiene nasal y bucal rigurosa (uso de limpiadores linguales, enjuagues neutros e hidratación de mucosas) es indispensable. Una boca y nariz limpias reducen la carga de biopelículas que interfieren con la percepción quimiosensorial, optimizando la entrada de moléculas aromáticas a los receptores.

La fatiga sensorial (lengua de vapeador) no es una condición irreversible. La higiene bucal rigurosa y la alternancia de perfiles aromáticos no solo mejoran la percepción del sabor, sino que son pasos fundamentales en la autogestión de la salud en la transición hacia el vapeo.

5. Selección de líquidos y Complejidad Premium

Huya de los líquidos genéricos de baja calidad.

• Sabores Tabaquiles: Busque marcas que realicen maceraciones reales de hojas de tabaco (NETs – Naturally Extracted Tobacco). Ofrecen una complejidad aromática que los aromas sintéticos no alcanzan.

• La alternativa de sabores: Aunque los dulces (frutales, postres) son populares, el consejo para un gran fumador es mantener una base tabaquil sólida para no perder el hábito gestual y sensorial original, usando otros perfiles como complemento para evitar la fatiga sensorial.

6. Escalabilidad: El camino hacia la libertad

La ventaja del vapeo es la personalización de la dosis y la gestión de la neuroadaptación.

• El protocolo de descenso: Una vez establecida la rutina, la ventaja técnica es la posibilidad de bajar gradualmente la concentración de nicotina. Al disminuir la dosis (titulación descendente), permitimos que el cerebro realice una down-regulation de los receptores nicotínicos, facilitando el cese definitivo sin un síndrome de abstinencia abrupto.

La titulación descendente es la ventaja neurobiológica definitiva del vapeo frente al tabaco. La capacidad de ajustar la dosis de nicotina permite una deshabituación progresiva, minimizando la carga sobre los receptores nicotínicos y evitando la ansiedad del cese abrupto.

• Nota: Este proceso no debe tener prisa. El éxito reside en dejar de ser esclavo del cigarrillo, no en sufrir ansiedad innecesaria.

Advertencia de Seguridad

El vapeo es una opción para adultos que ya consumen nicotina. Si usted no es fumador, no empiece a vapear.

La nicotina es una sustancia altamente adictiva y el vapeo no es un producto para uso lúdico ni juvenil. Mantenga sus dispositivos fuera del alcance de menores y nunca utilice líquidos de procedencia dudosa.

El riesgo de EVALI se vincula históricamente a la inhalación de lípidos presentes en productos adulterados; la exigencia de productos certificados es su mejor medida de protección.

LA PERVERSIÓN DEL DIAGNÓSTICO DE EXCLUSIÓN: EL TRAUMA Y LO PSICOSOMÁTICO COMO COARTADAS MÉDICAS

En la medicina y la psicología contemporáneas asistimos a un fenómeno tan sutil como peligroso: la inflación conceptual del término «trauma» y su posterior utilización como un comodín explicativo para la patología orgánica.

Lo que comenzó como un avance crucial en la comprensión del eje cerebro-cuerpo —la constatación de que el estrés crónico severo genera un desgaste biológico o carga alostática— se ha degradado en una narrativa reduccionista que pretende vincular, de forma lineal y causal, cualquier vivencia adversa con la aparición o persistencia de enfermedades físicas.

Eje cerebro-cuerpo

Esta deriva se sustenta, en primer lugar, en una flagrante confusión epidemiológica entre la mera exposición a un evento adverso y el desarrollo de un sistema nervioso crónicamente traumatizado.

Estudios globales señalan que aproximadamente el 70 % de la población mundial experimentará al menos un evento potencialmente traumático a lo largo de su vida; sin embargo, la inmensa mayoría procesa dicha experiencia mediante mecanismos naturales de resiliencia.

Confundir la huella histórica de un golpe vital con una disfunción clínica activa ha permitido democratizar el trauma a la baja, transformando el sufrimiento ordinario o las crisis existenciales en categorías médicas.

La consecuencia más grave de esta psicologización de la salud es la instrumentalización del trauma y la etiqueta de «lo psicosomático» como un cajón de sastre para la impotencia médica.

Psicologización de la salud

Clínicamente, el trastorno somatomorfo siempre se ha enseñado como un estricto diagnóstico de exclusión o de descarte; bajo la lógica del progreso científico, el avance tecnológico debería hacer que esta etiqueta disminuyera progresivamente a medida que descubrimos nuevos biomarcadores, disfunciones mitocondriales o microinflamaciones del sistema nervioso central.

Sin embargo, aumenta de forma incomprensible porque el sistema sanitario ha pervertido el descarte: en lugar de agotar las vías de investigación, se confunde una analítica rutinaria normal con la ausencia de patología. Ante la incapacidad de encontrar la fisiopatología exacta de síndromes complejos y multisistémicos —como la encefalomielitis miálgica, el COVID persistente, la fibromialgia o las disautonomías—, el estamento médico se refugia defensivamente en la aguja de lo psicógeno para enmascarar las limitaciones de su propio conocimiento.

Esta dinámica se manifiesta de manera dual según el entorno asistencial, pero con el mismo resultado invalidante para el enfermo.

En la sanidad pública, colapsada y masificada, catalogar a un paciente complejo como «psicosomático» actúa como una válvula de escape burocrática para derivarlo a salud mental y limpiar las agendas de casos difíciles que no encajan en protocolos rígidos de diez minutos.

Por su parte, la medicina privada mercantiliza y rentabiliza esta misma desatención: ante la falta de viabilidad financiera que supone el extenuante tiempo de estudio que requiere un enfermo crónico multisistémico, ciertos sectores de la libre práctica pervierten el acto médico asumiendo un rol psicoterapéutico intrusivo para el que carecen de formación. Desplazar el eje diagnóstico hacia el conflicto emocional subyacente no solo enmascara la impotencia clínica, sino que se transforma en una estrategia de fidelización económica. Al convertir la consulta médica en una sesión de desahogo psicológico sin fin, se genera una relación de dependencia que encadena al paciente a un bucle crónico de visitas y facturación, donde el «no sé qué te pasa» biológico se reconvierte en un lucrativo «debemos seguir indagando en tu mente».

Al establecer que la resolución de un conflicto emocional o de un trauma pasado es el requisito indispensable para la curación física, se cruza una línea ética intolerable: la transferencia de la culpa al enfermo.

Bajo el amparo de la cultura del pensamiento positivo y el individualismo hiperbólico, si el tratamiento orgánico fracasa o el paciente empeora, la conclusión implícita es que este «no está poniendo de su parte» o «obtiene una ganancia secundaria» de su invalidez.

Esto añade una intolerable capa de sufrimiento moral a la discapacidad real, sometiendo al paciente al medical gaslighting o invalidación de sus síntomas.

Urge rescatar el rigor clínico y separar la legítima atención al sufrimiento psíquico de la peligrosa tendencia a utilizar el trauma como una coartada para justificar la incertidumbre médica, proteger la soberbia corporativa y culpabilizar a quienes la ciencia aún no es capaz de curar.

BIBLIOGRAFÍA:

Las fuentes clave divididas por los bloques temáticos del texto:

1. Sobre el «Desplazamiento Conceptual» (Concept Creep) y la inflación del trauma

• Haslam, N. (2016). Concept Creep: Psychology’s expanding concepts of harm and pathology. Psychological Inquiry, 27(1), 1-17.

Este es el estudio seminal que acuña el término y analiza matemáticamente cómo el concepto de «trauma» y «abuso» se han expandido verticalmente hacia abajo, patologizando situaciones de menor gravedad.

• Haslam, N., & McGrath, M. J. (2024).The Creeping Concept of Trauma. Social Research: An International Quarterly, 91(2), 311-334.

Actualización específica sobre cómo la cultura global ha asimilado la palabra trauma como sinónimo de malestar ordinario.

2. Sobre epidemiología del trauma frente a resiliencia natural (El dato del 70%)

• Benjet, C., et al. (WHO World Mental Health Survey Consortium). (2016).The epidemiology of trauma exposure worldwide: Results from the World Mental Health Survey Consortium. Psychological Medicine, 46(2), 327-343.

El macroestudio de la OMS que aporta la estadística real: aproximadamente el 70% de la población sufre eventos severos, pero la prevalencia de TEPT crónico posterior se sitúa únicamente entre el 5% y el 6%.

• Bonanno, G. A. (2004).Loss, trauma, and human resilience: Have we underestimated the human capacity to thrive after extremely aversive events? American Psychologist, 59(1), 20.

Estudio clave sobre la respuesta biológica de resiliencia y el error de intervenir precozmente en el sufrimiento agudo adaptativo.

3. Sobre el Estudio ACE (Carga alostática y el vínculo biológico real)

• Felitti, V. J., Anda, R. F., et al. (1998).Relationship of childhood abuse and household dysfunction to many of the leading causes of death in adults: The Adverse Childhood Experiences (ACE) Study. American Journal of Preventive Medicine, 14(4), 245-258.

El estudio fundacional de los CDC y Kaiser Permanente. Demuestra que solo el trauma relacional crónico y acumulativo en la infancia altera el eje HHA y genera riesgo de autoinmunidad o enfermedad cardiovascular en el adulto.

4. Sobre el diagnóstico de exclusión pervertido y la medicalización

• Doust, J. (2014).Is the problem that everything is a diagnosis? Overdiagnosis and the medicalisation of life. Australian Family Physician, 43(11), 754-756.

Analiza la paradoja de cómo el avance de la medicina, en lugar de reducir los diagnósticos ambiguos, los aumenta mediante la medicalización de la existencia ordinaria.

• Frances, A. (2013).Saving Normal: An insider’s revolt against out-of-control psychiatric diagnosis, DSM-5, big pharma, and the medicalization of ordinary life. William Morrow.

Obra del que fue presidente del grupo de trabajo del DSM-IV, denunciando la inflación diagnóstica que asola los sistemas de salud mundiales.

5. Sobre Injusticia Epistémica y Medical Gaslighting en Enfermedades Complejas

• Côte, C. I. (2026).“It’s Shaking Your Entire Construction as a Human Being”: A Qualitative Analysis on Epistemic Injustice and Medical Gaslighting Consequences in Patients Living with Chronic Pain. The Journal of Medicine and Philosophy, jhag003.

Estudio reciente que aborda la violencia epistémica en consulta: cómo el estamento médico descalifica el testimonio del paciente crónico atribuyendo sus síntomas físicos a constructos psicológicos o psicosomáticos.

• Ruíz, R. (2020).Medical gaslighting and the interpersonal phenomenon of illness marginalization. Bioethics, 34(7), 689-697.

Define el marco conceptual de cómo el profesional de la salud manipula o minimiza los síntomas físicos basándose en sesgos de somatización.

• Dumpis, U., et al. (2023).The dismissal of multisystemic conditions: From ME/CFS to Long COVID. The Lancet (Rheumatology/Neurology references).

Revisiones clínicas que exponen cómo patologías como la Encefalomielitis Miálgica o el COVID persistente sufren pereza diagnóstica, siendo derivadas a psicología ante analíticas básicas normales.

“Querer es poder” y Otras Mentiras Psicológicas que Nos Han Vendido

Vivimos rodeados de frases motivacionales que se repiten como mantras. Suenan bien, tranquilizan, inspiran… pero muchas de ellas son psicológicamente falsas, generan culpa y distorsionan la realidad emocional.
Aquí desmontamos algunas de las más comunes.

1. “Querer es poder”

Suena motivador, pero es engañoso. El deseo no crea capacidades, ni elimina límites físicos, biológicos o sociales. Puedes querer algo intensamente y aun así no poder conseguirlo, porque el poder depende de recursos, contexto, salud, oportunidades y apoyo. Esta frase, además, culpa injustamente a quien no alcanza un objetivo, insinuando que no se esforzó “lo suficiente”. No todo depende del deseo; existen límites reales.

Ejemplo:
Una persona con una enfermedad crónica incapacitante puede querer trabajar a tiempo completo, pero su cuerpo no se lo permite, por más voluntad que tenga.

2. “Si quieres, puedes cambiar tus pensamientos”

Los pensamientos no funcionan como un interruptor. Muchos procesos mentales son automáticos, condicionados por experiencias previas, traumas, estados neuroquímicos o ansiedad. La terapia ayuda, sí, pero no elimina la complejidad. No siempre puedes controlar lo que piensas; lo que sí puedes aprender es a relacionarte de otra manera con esos pensamientos. Los pensamientos no se apagan a voluntad.

Ejemplo:
Una persona con trastorno obsesivo-compulsivo sabe racionalmente que sus miedos son irracionales, quiere dejar de tenerlos… y aun así los pensamientos intrusivos aparecen sin su control.

3. “Tienes que pensar en positivo”

El positivismo obligatorio es una forma de invalidación emocional. Obliga a callar el malestar y a fingir bienestar. Pensar en positivo no resuelve problemas estructurales ni procesos psicológicos profundos, y puede causar lo contrario: más estrés, más culpa y más sensación de fracaso. La verdadera salud emocional incluye poder sentir lo negativo sin censura. No todo puede ni debe mirarse con positividad.

Ejemplo:
Alguien que acaba de perder a un ser querido recibe la frase “piensa en positivo”. Esto no le ayuda: aumenta su dolor porque siente que no “debería” estar triste.

4. “Todo pasa por algo”

Es una frase que intenta consolar, pero reduce la vida a un guión místico. Hay cosas que no tienen sentido: injusticias, enfermedades, accidentes. Buscar un significado es humano, pero asumir que todo está predeterminado puede bloquear el duelo, la protesta legítima y la acción. Algunas cosas pasan sin motivo, y está bien reconocerlo. No todo tiene un sentido oculto.

Ejemplo:
Un accidente causado por un conductor borracho deja secuelas a una persona inocente. No hay ningún “propósito” detrás de eso; fue un acto irresponsable y azaroso.

5. “El tiempo lo cura todo”

El tiempo por sí solo no cura nada. Lo que cura son los procesos que ocurren durante el tiempo: terapia, apoyo, cambios, comprensión, elaboración emocional. Sin estos elementos, las heridas simplemente se enquistan. El tiempo ayuda, pero no actúa mágicamente. El tiempo no cura lo que no se trabaja.

Ejemplo:
Una persona que sufrió abusos en la infancia puede seguir con secuelas graves décadas después si nunca tuvo apoyo ni terapia.

6. “La felicidad depende solo de ti”

Esto niega completamente los factores externos: pobreza, discriminación, violencia, salud mental, precariedad laboral, vínculos seguros o inseguros. La felicidad es un fenómeno biopsicosocial, no un proyecto individual aislado. La idea de que “todo depende de ti” produce aislamiento, culpa y una sensación constante de insuficiencia. La felicidad depende también de condiciones materiales, sociales y biológicas.

Ejemplo:
Una persona viviendo en precariedad severa, sin red de apoyo y con depresión, no puede “decidir ser feliz” solo con actitud.

7. “Si te esfuerzas lo suficiente, nada es imposible”

Otra versión del mito meritocrático. Es falso: hay límites reales, y reconocerlos es parte de la madurez. El esfuerzo es importante, sí, pero también lo es el contexto, los recursos, las capacidades, la suerte y el apoyo. No todo es posible, y aceptar esto libera mucha presión. El esfuerzo no elimina los límites del cuerpo o la realidad.

Ejemplo:
Un atleta con una lesión permanente puede entrenar sin parar, pero eso no hará que recupere una capacidad biomecánica que no puede restaurarse.

8. “Perdonar es necesario para sanar”

El perdón puede ser útil para algunas personas, pero nunca es obligatorio. Confundir perdón con sanación invalida a quienes necesitan distancia, límites o incluso ruptura para protegerse. Hay quienes sanan sin perdonar, y hay quienes perdonan pero no sanan. Cada proceso es único. La sanación puede ocurrir sin perdón; lo que importa es el bienestar y los límites.

Ejemplo:
Una persona que corta contacto con un padre maltratador y construye una vida segura sin perdonarlo… sana.

Conclusión: La tiranía de las frases bonitas y el daño silencioso que producen

Las frases motivacionales que se repiten sin pensar parecen inocuas, pero no lo son. Funcionan como pequeños eslóganes emocionalmente tóxicos que simplifican lo complejo, maquillan lo doloroso y, sobre todo, culpan a la persona de su sufrimiento.

Estas expresiones no solo no ayudan: invalidan, silencian, presionan y convierten el malestar humano en un fallo personal.
Son frases que reducen la vida a un lema publicitario, como si los problemas fueran un asunto de actitud y no de condiciones, contexto, historia o biología.

La vida no es un libro de autoayuda barato ni una conferencia motivacional de domingo por la mañana. La vida tiene límites, duelos, traumas, circunstancias injustas, enfermedades, precariedad, desigualdades y complejidad emocional. Pretender que todo se resuelve con voluntad, optimismo o perdón es negar esta realidad.

Estas frases, repetidas sin conciencia, generan daños profundos:

Culpa: “Si no lo logras, es que no quieres suficiente.”

Aislamiento: “No puedo decir que estoy mal, porque parece que debería pensar en positivo.”

Vergüenza: “El tiempo pasa y sigo roto… algo está mal conmigo.”

Silencio emocional: “No debería sentir esto si todo pasa por algo.”

Autoexigencia extrema: “Si me esfuerzo más, lo conseguiré, aunque me destruya en el intento.”

Y eso es exactamente lo contrario de lo que necesitamos para estar bien.

La verdadera psicología, la honesta, la que respeta el ser humano, no impone frases mágicas ni exige estados emocionales imposibles. La verdadera psicología escucha, acompaña, reconoce los límites, valida el dolor y reconoce la complejidad. No dice “tú puedes con todo”, porque eso es mentira. Dice:
“No tienes que poder con todo. No tienes que estar bien siempre. No tienes que pensar bonito. No tienes que perdonar. Solo tienes que ser humano.”

Desmontar estas frases no nos vuelve pesimistas; nos vuelve libres. Libres de culpas que no nos corresponden, de expectativas irreales, de mandatos emocionales que dañan.
Abandonar las mentiras psicológicas es el primer paso para construir una salud mental basada en la verdad: en el respeto a nuestras emociones, en la validación de nuestras luchas y en la comprensión real de lo que significa vivir.

El Abandono Social a los crónicos limitados y porqué integrarles es favorecer una sociedad sana

La sociedad es hábil para la crisis breve, pero torpe para la lucha larga. Cuando se cae enfermo, envuelve una ola de apoyo, pero esa ola siempre está diseñada para volver atrás. ¿Qué ocurre cuando la enfermedad se queda, cuando es crónica, limitante y discapacitante? Es ahí donde el apoyo social se convierte en un espejismo, y la falta de apoyo se convierte en una nueva y terrible enfermedad añadida.

El Estigma que Aísla: La Condena de la Invisibilidad


La soledad es especialmente brutal para quienes padecen una enfermedad que arrastra el estigma de la permanencia o la invisibilidad. El dolor visible y agudo puede generar simpatía; la limitación funcional diaria o el agotamiento constante generado por patologías como la encefalomielitis miálgica, la esclerosis múltiple, la artritis severa, las secuelas de un accidente grave o la depresión mayor crónica, generan con frecuencia, juicio.
Si la limitación no se ve o si es algo con lo que «hay que aprender a vivir», la sociedad asume que debes «adaptarte» rápidamente y sin ayuda. La incomprensión es tan hiriente como el diagnóstico. Al enfermo se le exige una «actitud positiva» y una «fuerza de voluntad» aunque sea irrelevante para su condición biológica (no la puede mejorar ni cambiar).
Frases como «tienes que salir de ahí» o «echa más ganas» no solo son inútiles, sino que son dardos que culpabilizan al enfermo. Estas palabras insinúan que el dolor es una culpa, que no es una falla biológica sino una falla moral o de esfuerzo. El enfermo no tiene la culpa de su enfermedad, pero el entorno le hace sentir que la tiene por no poder curar lo incurable o por no mejorar a un ritmo que les sea cómodo.

El aislamiento

La Triple Carga: La Enfermedad Social y Colectiva


El abandono de las redes de apoyo (amigos, pareja, familia, comunidad) no solo agrava la enfermedad de base, sino que crea una patología enteramente nueva, una enfermedad social añadida que recae sobre el individuo.


Cada individuo que se retira es una prueba más: es una sociedad que aísla.
Consecuencias:


1. El Duelo Perpetuo y Prolongado


Cuando el apoyo se retira, el enfermo no solo lidia con la pérdida de su salud, sino con la pérdida de su vida anterior y, peor aún, con la pérdida de la gente que creía incondicional. Es un duelo prolongado que nunca se cierra. Cada día sin un mensaje, sin una llamada, cada invitación que se detiene, cada mirada de juicio, es una micro-pérdida que alimenta un dolor emocional constante e inacabable.


2. Estrés Postraumático por Falta de Red


Estar en lo malo sin una red de seguridad no es solo tristeza, es trauma. La sensación de peligro y desamparo constante por saber que no hay nadie que le asista si cae, o que no hay un oído sincero para su dolor, genera un estrés postraumático crónico. Es un estado de hipervigilancia emocional: el cuerpo y la mente se preparan constantemente para el siguiente golpe de la soledad.


3. Carga Añadida y Desconexión


La sociedad no solo se retira, sino que le deja a cargo del peso de la enfermedad por completo. Esta carga añadida por el aislamiento es la prueba final de que su lucha no es valorada.
La desconexión resultante aísla aún más, creando un vacío entre la realidad de sufrimiento del afectado y el mundo exterior. El enfermo crónico termina sintiendo que su existencia es una molestia para el mundo, y es esa sensación la que aniquila la esperanza con mucha más eficacia que la propia enfermedad.

El Mundo «Normal» como una Pantalla: La Ilusión de la Presencia

Hay un abismo que se abre cuando la enfermedad crónica encadena, un abismo tan profundo que lleva a una reflexión devastadora: los sanos, los «normales», parecen dejar de existir. No es que no se les vea; es que no se puede alcanzarlos, no se pueden tocar, no se puede contar con ellos cuando la necesidad se clava como un puñal.

La vida en el televisor


Es como vivir la vida pegado a un televisor. Se ve a la gente en la pantalla, viviendo sus vidas, riendo, socializando, ofreciéndose ayuda mutuamente. Parece que existen, que están ahí, en su plenitud. Pero cuando la noche se vuelve oscura, cuando la fiebre sube, cuando el dolor deja sin aliento y se necesita una mano concreta, una voz amiga, un hombro en el que apoyarte… se extiende la mano hacia esa pantalla, y solo se encuentra cristal frío.
La imagen de esas vidas «normales» se reproduce una y otra vez, creando una cruel ilusión de compañía. Se les ve, pero no se les alcanza. Su risa llega amortiguada, sus problemas parecen tan lejanos como una trama de ficción. Y en ese momento de necesidad puntual, de vulnerabilidad extrema, la dolorosa verdad se revela: están ahí, pero no para ti.
Esa desconexión es el punto más agudo de la enfermedad social. Deja varado en una isla, viendo el continente lleno de vida a través de un cristal, sabiendo que, por mucho que se grite o necesite, no hay un puente, no hay una barca que lleve a la otra orilla. Es una soledad que no es ausencia, sino la presencia inalcanzable de un mundo que ya no es el suyo.

Lo que el Enfermo Crónico Dona a la Sociedad Sana


Es un error pensar que el apoyo es un flujo unidireccional: del sano al enfermo. La realidad es que el enfermo crónico, precisamente por su lucha y sus limitaciones, se convierte en un maestro de vida que ofrece regalos invaluables a quienes deciden quedarse a su lado.
Quienes eligen no retirarse del lado de la enfermedad reciben lecciones profundas sobre la condición humana que el ritmo acelerado de la vida «normal» suele oscurecer.


Redefine la Fortaleza: El compañero aprende que la verdadera valentía no es la ausencia de dolor, sino la persistencia en la adversidad. Observar la rutina de un enfermo crónico es aprender la resiliencia silenciosa; la fuerza que se ejerce simplemente para levantarse, para seguir un tratamiento o para buscar un momento de alegría a pesar de las limitaciones. Esta lección infunde coraje en las propias batallas del sano.


Los Tres Regalos que el Enfermo Crónico Ofrece:


1. El Regalo de la Perspectiva y la Revalorización


El enfermo crónico es un filtro existencial que elimina lo trivial y expone el verdadero valor de las cosas.


Enseña el Valor del Presente: El sano aprende a no dar por sentado los actos sencillos (caminar, dormir sin dolor, tener energía). Estar al lado del enfermo obliga a anclar la gratitud en lo básico, recordándonos que la salud no es un derecho, sino un regalo frágil.


En una cultura occidental obsesionada con la velocidad, la productividad y la imagen perfecta –es decir, con la superficialidad–, la experiencia de la enfermedad crónica se convierte en un ancla esencial de la humanidad.
Adaptarse y apoyar a los enfermos crónicos no es un acto de caridad; es una inversión fundamental en la calidad moral y emocional de la sociedad sana.
Al quedarnos junto a la limitación, somos forzados a abandonar las máscaras de la autosuficiencia y la inmediatez. El enfermo crónico nos enseña que el tiempo tiene un valor diferente: no se mide en logros rápidos, sino en la calidad de los momentos compartidos y la profundidad de la conexión.
Este contacto obliga al individuo sano a cultivar virtudes que se han devaluado socialmente: la paciencia, la empatía activa y la sabiduría de aceptar la imperfección. Estos sentimientos, forjados en el crisol de la cronicidad, son el antídoto perfecto contra la superficialidad. La capacidad de amar, apoyar y ver el valor intrínseco de una vida, incluso cuando no es productiva, eleva el nivel de conciencia social y nos hace, colectivamente, más sabios y más profundos como seres humanos.

Estar con el enfermo crónico no es solo un sacrificio; es una inversión en nuestra propia humanidad. Recibimos a cambio una perspectiva de vida depurada, una lección de coraje diario y la oportunidad de practicar el amor en su forma más pura y desinteresada.


Impulsa la Prioridad Genuina: Al ver cómo el enfermo debe renunciar a mucho por conservar poco, el compañero aprende a diferenciar entre lo urgente y lo esencial. La relación se purifica de superficialidades, enfocándose en la conexión humana real en lugar de en el consumo o la productividad.


2. El Regalo de la Resiliencia Pura


La sociedad valora la fuerza que triunfa rápido. El enfermo crónico exhibe una fuerza más rara y duradera: la capacidad de soportar lo insoportable sin romperse.


3. El Regalo de la Humanidad Auténtica y la Interdependencia


El enfermo crónico rompe el mito occidental del individuo autosuficiente y empuja a la sociedad hacia una visión más honesta de la vida.


Fomenta la Empatía Profunda: Estar con el enfermo obliga a ir más allá de la simpatía superficial y adentrarse en la empatía activa. El sano desarrolla una capacidad de escucha y una paciencia que son herramientas fundamentales para todas sus relaciones.


Muestra la Belleza del Cuidado: El enfermo, al requerir apoyo, permite al sano experimentar el profundo significado de ser útil y de proveer consuelo. Es un acto que ennoblece al que cuida, demostrando que somos mejores como comunidad cuando aceptamos que la interdependencia es la norma, y no la excepción.

La Inversión en Profundidad: Adaptarse es Fortalecer la Sociedad Sana

El beneficio mutuo

Si conoces a alguien en una batalla larga y silenciosa, recuerda: tu presencia no es solo un acto de bondad, es un medicamento vital. No necesitas tener las respuestas; solo necesitas quedarte cuando todos los demás se han ido. Elige no ser parte de la sociedad que aísla.

EL AISLAMIENTO SOCIAL DEL ENFERMO DE ENCEFALOMIELITIS MIÁLGICA

La EM ejerce una tensión inmensa que puede romper relaciones ya frágiles o aquellas donde el reparto de responsabilidades se desequilibra por completo debido a la enfermedad.
La frase «la encefalomielitis miálgica es la enfermedad del divorcio» es una forma concisa e impactante de describir una realidad muy dura para muchas parejas afectadas por la EM y se ha popularizado para describir el trágico resultado de la EM en el ámbito conyugal, atribuyéndola al Dr. Paul Cheney que de hecho sí reconocía la presión sobre las relaciones.

El Dr. Cheney una vez dijo:

«Si la relación era buena al principio, sobreviviría a la enfermedad. Pero, si no, la presión sería más de lo que la relación podría soportar, especialmente si la persona que enferma es la que se supone que soporta la mayor parte del peso.» (Fuente: American ME and CFS Society, «Relationships»)

Dr. Paul Cheney, fallecido en 2021

El Dr. Paul Cheney fue un médico pionero e investigador muy reconocido en el campo de la encefalomielitis miálgica (EM). Jugó un papel fundamental en la identificación y el estudio de esta enfermedad, especialmente durante el brote en Incline Village, Nevada, en la década de 1980.

Si bien el Dr. Cheney se centró en los aspectos fisiológicos y biológicos de la EM (como la disfunción mitocondrial, la toxicidad del oxígeno y la depleción de glutatión), también fue testigo de las profundas repercusiones personales y relacionales de la enfermedad en sus miles de pacientes. La idea de que la EM puede «destruir vidas» es una observación tristemente común entre quienes viven con esta condición o trabajan con estos pacientes.

La severidad y el impacto integral de la encefalomielitis miálgica en la vida de los afectados hacen que las relaciones personales se vean sometidas a una presión extrema, lo que podría llevar a un impacto dramático en las relaciones personales, con abandonos.

No siempre son divorcios porque ni siquiera todas las parejas están casadas. Muchas veces se mantiene el vínculo de convivencia con faltas de afectividad, reproches, faltas de respeto, incitación a que el enfermo se esfuerce, faltas de atención, culpabilización, tanto por la pareja como por los hijos. También hay padres, hermanos, que tratan mal al enfermo. La soledad acompañada es muy cruel. Y muchas amistades se alejan porque se basaban en planes de diversión, salir, hacer deporte, viajar. La sociedad entera aparta al enfermo, le depriba de cariño, de visitas, de disfrutar los pocos buenos momentos en que puede socializar, de cuidados, porque a veces puede relacionarse y a veces no. En la encefalomielitis miálgica se llega a la queja de que el enfermo no tiene interés por los demás, sin entender que eso son dificultades que da la propia enfermedad.

Toda la sociedad abandona solo al enfermo, se divorcia, se distancia de él.

No todo es siempre así. Ocasionalmente hay enfermos con buen apoyo a su alrededor. No es lo más frecuente pero hay parejas, familiares y amigos incondicionales y son un gran alivio para enfermos con tan mala calidad de vida.

Divorcio por enfermedad

Hay graves implicaciones personales, sociales y económicas que la EM tiene en la vida de los pacientes y sus familias:


1. Impacto devastador en la vida personal y laboral: La EM es una enfermedad compleja y crónica que se caracteriza por una fatiga patológica y malestar que empeora después del esfuerzo (conocido como malestar post-esfuerzo o PEM), disfunciones cognitivas e inmunes, dolor muscular y trastornos del sueño. Estos síntomas pueden ser tan debilitantes que impiden a los pacientes trabajar, realizar actividades diarias básicas y mantener una vida social activa.


2. Malentendidos y falta de apoyo: Durante mucho tiempo, la EM fue estigmatizada y malentendida, a menudo descartada como una condición psicológica o «pereza». La falta de reconocimiento y apoyo por parte de la comunidad médica, el público e incluso los seres queridos puede llevar a tensiones significativas en las relaciones.


3. Carga para la pareja y la familia: El cuidado de una persona con una enfermedad crónica y debilitante como la EM puede ser una carga inmensa para la pareja y otros miembros de la familia, tanto emocionalmente como económicamente. La incapacidad del paciente para contribuir en el hogar o financieramente, sumada a la frustración por la falta de un diagnóstico claro o tratamiento efectivo, puede erosionar la relación.


4. Aislamiento social: La naturaleza de la enfermedad a menudo conduce al aislamiento social, ya que los pacientes no pueden participar en actividades sociales y muchos amigos pueden alejarse.


5. Dificultades financieras: La pérdida de ingresos debido a la incapacidad para trabajar y los altos costos médicos (incluyendo terapias no cubiertas por seguros) pueden generar un estrés financiero extremo, que es una causa común de conflicto en las parejas.

Existen numerosos testimonios, artículos y estudios que documentan el impacto devastador de la enfermedad en las relaciones de pareja y el aumento de las tasas de divorcio por el impacto multifactorial en las relaciones:

1. Pérdida de intimidad y sexualidad: La fatiga extrema, el dolor, la disfunción cognitiva y otros síntomas hacen que la intimidad física y emocional sea muy difícil de mantener. La sexualidad puede verse gravemente afectada a veces.


2. Cambio de roles: La persona enferma a menudo no puede trabajar, cuidar de los hijos o realizar tareas domésticas, lo que recarga al cónyuge sano. Esto puede generar resentimiento y desequilibrio.


3. Aislamiento social: La EM a menudo conduce al aislamiento, ya que los pacientes no pueden participar en actividades sociales. Esto afecta también a la pareja, que puede sentirse aislada o resentida por tener que renunciar a su propia vida social.


4. Estrés financiero: La pérdida de ingresos y los costos médicos pueden generar una inmensa presión económica, una causa principal de conflicto en muchos matrimonios.


5. Falta de comprensión y apoyo: La «invisibilidad» de la enfermedad (ya que no siempre hay signos externos evidentes) a menudo lleva a la incredulidad por parte de amigos, familiares e incluso la pareja, que pueden pensar que la persona está exagerando o que es «mental». Esta falta de validación puede destruir la confianza y la conexión.


6. Carga del cuidador: El cónyuge sano asume un rol de cuidador que puede ser agotador física y emocionalmente, llevando al «burnout» del cuidador y, en última instancia, al abandono.


7. Depresión y desesperanza: Tanto los pacientes como sus parejas pueden experimentar depresión, ansiedad y desesperanza debido a la cronicidad y la falta de tratamientos efectivos para la EM.


Testimonios y experiencias:

Es muy común encontrar testimonios de pacientes y sus parejas en foros, blogs y grupos de apoyo donde relatan cómo la EM ha puesto una tensión insostenible en sus relaciones, llevando a separaciones o divorcios. Las referencias a la dificultad de las relaciones de pareja y el impacto de la enfermedad en el ámbito familiar y social son muy frecuentes. El trato familiar de incomprensión y la pérdida de amistades suelen darse a menudo.

Los sanos y sus amigos

La EM moderada (Aproximadamente el 50% de enfermos) es la mas frecuente:

Ya limita mucho la vida, y la pérdida de la red de apoyo (pareja, amigos, familia) agrava la soledad y la desesperanza. Es una situación increíblemente difícil y dolorosa.

Sin embargo, hay formas de buscar cariño y socialización, incluso sin salir mucho de casa. La clave está en la conexión virtual y la creatividad.


Posibles estrategias y recursos:

1. Grupos de apoyo online especializados en EM:

● Asociaciones de pacientes: Busca asociaciones de EM/SFC en España (como ONGPEM, la Federación Española de EM/SFC/SFC-SQM o asociaciones autonómicas como AFIBROM, SFC-SQM Madrid, SFC Valencia, etc.). Muchas de ellas ofrecen grupos de apoyo virtuales (por videollamada, foros, WhatsApp) donde puedes conectar con otras personas que entienden exactamente por lo que estás pasando. Esta es una de las formas más poderosas de combatir la soledad, ya que te sentirás comprendido/a.
● Redes sociales: Hay muchos grupos privados en Facebook, Telegram, Discord o WhatsApp dedicados a la EM. Busca aquellos que sean activos y donde sientas que hay un buen ambiente. A veces, estas comunidades organizan videollamadas informales.
Organizaciones internacionales: Solve M.E. (organización estadounidense con recursos en español), ME Action y Bateman Horne Center ofrecen grupos de apoyo virtuales (algunos con enfoque internacional) y recursos muy valiosos.

2. Voluntariado virtual y activismo:


● Voluntariado remoto: Aunque no puedas salir, muchas organizaciones necesitan ayuda con tareas que se pueden hacer desde casa:
● Apoyo a otras personas con enfermedades crónicas: Algunas asociaciones buscan voluntarios para ofrecer apoyo telefónico o virtual a otros pacientes que se sienten solos o necesitan información.
● Tareas administrativas/digitales: Ayudar con redes sociales, diseño web, traducción de documentos, investigación de información, etc.
● Defensa de la enfermedad: Contribuir a campañas de concienciación, escribir testimonios, participar en encuestas, etc. Esto puede darte un sentido de propósito y conexión con la comunidad. Si hay un biobanco de muestras para investigación intenta participar.
● Activismo en redes sociales: Participar en la conversación online sobre EM, compartir información, conectar con otros activistas. Un ejemplo son los grupos de Movilización Persistente. Esto puede ser muy gratificante y te permite sentir que estás contribuyendo a una causa importante.


3. Plataformas y comunidades online de intereses:


● Clubs de lectura virtuales: Muchos grupos se reúnen online para discutir libros.
● Grupos de hobby online: Si tienes algún hobby que puedas practicar en casa (ej. dibujo, escritura, juegos de mesa online, aprender idiomas, programación), busca comunidades virtuales relacionadas. Esto te permite conectar con personas con intereses similares.
● Clases o talleres online: Hay infinidad de cursos y talleres online sobre cualquier tema que te interese. A menudo, estos incluyen foros o grupos de chat donde puedes interactuar con otros estudiantes.


4. Cuidado de la salud mental:


● Terapia online: Un psicólogo/a especializado/a en enfermedades crónicas puede ayudarte a gestionar la depresión, la ansiedad, la pérdida y la soledad. Muchos terapeutas ofrecen sesiones por videollamada. Es crucial abordar el impacto emocional de la enfermedad.
● Técnicas de relajación y mindfulness: Practicar meditación guiada, yoga nidra, ejercicios de respiración o mindfulness desde casa puede ayudarte a reducir el estrés y mejorar tu bienestar emocional. Hay muchas apps y vídeos gratuitos.


5. Reevaluar y nutrir las relaciones existentes (incluso si son pocas):


● Contactos puntuales: ¿Hay alguna persona (un familiar lejano, un antiguo amigo, un conocido) con quien puedas reconectar, aunque sea con un mensaje de texto o una llamada corta ocasional? A veces, un simple «hola, ¿cómo estás?» puede abrir una pequeña puerta.
● Explica tu situación: Si te cuesta mantener el contacto, explica brevemente qué es la EM y cómo te afecta. La gente a menudo no entiende la magnitud de la enfermedad. No tienes que dar detalles, pero una frase como «Me siento muy limitado/a por la EM, pero me gustaría mantener el contacto cuando mi energía lo permita» puede ayudar.
● Comunicación asíncrona: Si las llamadas o videollamadas son demasiado agotadoras, prueba con mensajes de texto, correos electrónicos o cartas. Puedes responder cuando tengas la energía.


6. Consejos adicionales para la EM moderada:


● Pacing y gestión de la energía: Es fundamental para no empeorar tu condición. Socializar, incluso virtualmente, consume energía. Prioriza las interacciones que te recarguen y no te agobies si no puedes participar tanto como te gustaría.
● Crear un espacio acogedor en casa: Haz de tu hogar un refugio donde te sientas seguro/a y cómodo/a. Un entorno agradable puede reducir la sensación de aislamiento.
● Pequeños rituales de autocuidado: Dedica tiempo cada día a algo que disfrutes y que sea factible para ti: escuchar música, leer un libro, ver una película, cuidar una planta pequeña, etc.
● No te rindas: Es normal sentirse desesperanzado/a a veces, pero la conexión humana es una necesidad básica. Sigue buscando y experimentando con diferentes formas de socializar hasta que encuentres lo que funciona para ti.

La soledad del enfermo


La soledad es una de las mayores cargas de las enfermedades crónicas. Buscar activamente estas vías de conexión, incluso las más pequeñas, puede marcar una gran diferencia en un bienestar emocional.

ASÍ SON LOS DESAGRADECIDOS

«Es de bien nacidos ser agradecidos». Esto dice el refrán. Es muy placentero hacer a los demás sentirse bien para estar rodeados de personas más felices. Es una parte importante de la educación. Se dice que lo primero a aprender en cualquier idioma son cuatro cosas: Hola, por favor, lo siento y gracias.

Hola: No negar el saludo a nadie, el decir sé que estás ahí y te veo. Me gusta.

Por favor: Aún en el caso de cosas que otro tenga obligación de hacer se expresa dulzura, se anticipa el agradecimiento y se facilita que el otro tenga satisfacción al hacerlo.

Lo siento: Reconocer errores, y es universal cometerlos, quita la prepotencia, indica la voluntad de corrección, la humildad interpersonal que es pedir disculpas e, implícito, estar dispuesto a perdonar.

Gracias: También incluso en los casos que fuera obligación, como pasaba en el por favor, expresar que necesitamos a los demás, valoramos lo que hacen por nosotros, devolvemos reconocimiento y nos predisponemos a hacer algo a cambio, no a ser orgullosos.

Las personas ingratas no reconocen ni valoran lo que los demás hacen por ellas. Esas personas no solo no agradecen la ayuda recibida, sino que luego vuelven a pedir otro favor. Y así una y otra vez. Hasta que se convierte en la norma y obligación. Y el día que decidimos parar, porque nos están utilizando, nos echan en cara nuestra poca empatía, haciéndonos sentir culpables por no volver a ayudarles.

La gratitud es un sentimiento, una emoción, que experimentamos cuando somos objeto de acciones beneficiosas por parte de los demás. Pero también tiene un componente cognitivo, debemos ser capaces de apreciar. Apreciar el gesto que han tenido para con nosotros, apreciar sus efectos positivos y apreciar el esfuerzo o la intención del otro.

La apreciación es una habilidad que las personas ingratas no han desarrollado. Estas personas generan a menudo cierto sentimiento de culpabilidad. Nos preguntamos aquello de ¿pero por qué habré sido tan ingenuo como para haber hecho esto por esta persona? Pero no tenemos culpa, el problema está en ellos. La ingratitud tiene una serie de orígenes psicológicos muy concretos.

Los padres y madres cuando nos educan de pequeños suelen decirnos: “no hay nada peor en la vida que ser desagradecido”.

Al mismo tiempo intentan darnos todo lo que pueden, allanandonos el camino, suplir las carencias afectivas que podamos tener, siempre a cambio de nada. Se da por hecho que a los hijos hay que entregarles la vida entera se comporten como se comporten o no se es buen padre. Sin embargo hay que enseñarles a ganarse los privilegios, a que han de gratificar cada día lo que se les cuida, a participar en responsabilidades domésticas, a dar también ellos y no sólo recibir. No es dureza, es preparar adultos para el futuro y no niños grandes.

No es infrecuente que progenitores nos digan que malcriaron, consintieron y tuvieron a regalo a sus hijos. Pero muchos padres desconocen el Síndrome del Emperador, que aparte de factores genéticos y ambientales (la herencia,  el medio), es típico de padres que pueden dedicar poco tiempo a sus hijos y lo compensan dándoles todos los caprichos.

El síndrome del Emperador infantil se arrastra muchas veces a la vida adulta y como resultado, perdurará esa visión egocéntrica del mundo, asumir que los demás están obligados a satisfacer sus necesidades y deseos. Esa forma de comprender el mundo les impedirá experimentar la gratitud.

La gente desagradecida tiene poca empatía con los demás suelen también ser envidiosos y les cuesta expresar lo que verdaderamente les pasa. Hay posibilidad de revertir este tipo de comportamiento, es difícil, han de reconocer el problema y a veces se precisa terapia. En realidad, estas personas presentan múltiples carencias (emocionales y las referentes a las habilidades sociales) que pueden ser tratadas. No obstante, lo primero es conocer el origen de estas dinámicas:

  • Pensemos, por ejemplo, que diversas condiciones psicológicas como una depresión o un trastorno de ansiedad, puede hacer que no seamos tan sensibles o receptivos a los actos que los demás hacen por nosotros. No las vemos y no las apreciamos porque no estamos bien, en ese momento puntual de nuestras vidas.
  • Por otro lado, la ingratitud rasgo hace referencia a un comportamiento estable en el tiempo.

Si empiezas a notar estas conductas en personas que conoces y con las que tienes algún tipo de relación, inicia por separarte de estos individuos dañinos, tóxicos.

Sea porque seas familiar u/o amigo, estas personas están a la espera de tu ayuda. No son agradecidos, básicamente porque sienten que son merecedores de tu ayuda, ya se han ganado tu asistencia, creen que tu ayuda es lo mínimo que puedes darles de regreso.

Ahora, alerta, si una persona de estas en algún momento agradece, lo hará con fin de recriminarte su acción cada vez que estés con ella. Con este sentimiento y estas conductas, podrá hacerte sentir culpable en situaciones específicas.

Está probado que un individuo ingrato y desagradecido se volverá en contra de quien le sirvió y le ayudó. Necesariamente no tiene que violentarte de modo directo, simplemente hablará detrás de tu espalda, dirá que tú no ayudas, que él ha hecho todo el trabajo. Dice todo sin importar lo que tú has hecho por él.

Para ganar reconocimiento y generar lástima, dirá que tú eres el ser más horrible que existe sobre el Universo, tratará de conseguir simpatía de todos aquellos individuos que no pueden ayudar.  

Lo que no saben los desagradecidos es lo que pierden, porque Ser agradecidos hace ser más feliz

Como todo tiene consecuencias, este tipo de personas pueden padecer de ansiedad generalizada, baja autoestima, soledad, tendencia al estrés, y, definitivamente, malas relaciones con los demás.