Día Mundial sin Tabaco: en Salud Mental el mayor avance no siempre es dejar la nicotina, sino dejar el humo


El 30 de mayo, el Día Mundial sin Tabaco vuelve a centrar el debate en la cesación del tabaquismo. La OMS, el Ministerio de Sanidad, hacen unas campañas generales para la población general.

Este enfoque tiene la intención de que quienes fuman dejen de hacerlo, para lo que hay varios tratamientos. Por otra parte, también que nadie empiece a fumar o consumir otras formas sustitutivas del tabaco quemado.

El tabaco calentado o el vapeo se demonizan aunque no haya humo. La realidad es que la sustancia menos dañina del tabaco es la nicotina, porque tiene 7000 tóxicos mas y monóxido de carbono. Las alternativas no son inocuas y por eso se persiguen también, aunque sí hay una enorme diferencia, son muchísimo menos dañinas.

Estas alternativas tienen el problema de que se hacen líquidos dulces con nombres atrayentes dirigidos a los adolescentes vulnerables y aparatos desechables de venta fácil. También que quien empieza vapeando puede pasar a fumar tabaco, humo. Ese uso hay que perseguirlo.

No se puede olvidar que hay personas a las que les es muy difícil dejar la adicción (a todas las sustancias, no solo la nicotina) y pueden beneficiarse de sustitución por algo mucho menos nocivo, que van a buscar líquidos tabaquiles secos. Es mejor dejar todo, pero entre fumar y vapear mejor que sea exfumador y vapee.

LOS PROBLEMAS DE SALUD MENTAL GRAVE Y EL TABACO

Hay poblaciones muy importantes que merecen mucha atención y cuidados.

En salud mental grave sigue existiendo una desconexión importante entre el mensaje sanitario general y la realidad clínica de muchos pacientes.

En trastornos como la Esquizofrenia, el Trastorno Bipolar o la Depresión Mayor, el consumo de tabaco es extremadamente prevalente y, en muchos casos, difícil de erradicar por completo.

Por ello, el objetivo clínico más realista —y a menudo el más beneficioso— no es siempre la abstinencia total inmediata, sino un cambio más básico y con impacto sanitario directo: dejar la combustión.

El verdadero punto crítico: el daño del humo, no solo la nicotina.

El cigarrillo combustible es especialmente lesivo por el proceso de combustión, no por la nicotina en sí. El humo del tabaco contiene miles de sustancias tóxicas que afectan de forma sistémica:
● sistema cardiovascular
● sistema respiratorio
● inflamación crónica
● metabolismo hepático de fármacos

En pacientes con trastorno mental grave, esto tiene además una implicación clínica clave: el humo induce enzimas hepáticas como CYP1A2, alterando de forma significativa la metabolización de psicofármacos como clozapina u olanzapina. Esto obliga con frecuencia a usar dosis más altas y aumenta la carga de efectos adversos.

Cuando se elimina la «combustión», esta interferencia farmacológica disminuye, lo que puede mejorar la estabilidad clínica global del paciente.

La transición más realista: reducir daño sin exigir abstinencia inmediata

En la práctica clínica, especialmente en salud mental grave, el abandono completo del consumo de nicotina es infrecuente. Por ello, la estrategia más útil suele ser la reducción progresiva del daño mediante alternativas sin combustión:

1. Terapia sustitutiva con nicotina (TSN)
Incluye parches, chicles, comprimidos o sprays.
Permite administrar nicotina sin exposición a humo ni monóxido de carbono, reduciendo de forma significativa el daño orgánico.

2. Sistemas electrónicos de administración de nicotina (vapeo)
Los dispositivos de vapeo funcionan mediante aerosolización de líquidos con nicotina, sin combustión.

En términos de salud pública comparada, la diferencia con el cigarrillo tradicional es crítica: se elimina la combustión, y con ella una gran parte de los tóxicos responsables del daño cardiovascular y respiratorio.
En pacientes con alta dependencia o con trastornos mentales graves, pueden representar una transición funcional cuando la abstinencia completa no es viable en el corto o medio plazo.

Salud mental: donde el modelo idealizado falla más

El enfoque clásico de “dejar de fumar completamente” funciona de forma desigual en la población general y con mucha menor eficacia en salud mental grave.

En estos pacientes, la nicotina puede formar parte de un patrón de autorregulación neurobiológica y conductual. Esto hace que la abstinencia absoluta:
● tenga altas tasas de recaída
● genere descompensaciones clínicas
● aumente el sufrimiento subjetivo
● reduzca la adherencia global al tratamiento

Por eso, insistir exclusivamente en la abstinencia puede, paradójicamente, alejar a algunos pacientes de cualquier mejora posible.

Una realidad sanitaria ignorada: mortalidad evitable

Las personas con trastornos mentales graves presentan una reducción de la esperanza de vida de entre 10 y 20 años respecto a la población general. La principal causa no es psiquiátrica, sino cardiovascular y respiratoria, estrechamente relacionada con el tabaquismo crónico.

En este contexto, cualquier intervención que reduzca la exposición al humo tiene un impacto clínico real, inmediato y acumulativo.

Conclusión

El Día Mundial sin Tabaco debería incorporar una visión más ajustada a la realidad de la salud mental grave.

Para muchos de estos pacientes, el objetivo más importante no es un ideal de abstinencia absoluta difícil de alcanzar, sino un cambio clínico más pragmático y con impacto inmediato: reducir el daño eliminando la combustión y facilitando alternativas menos tóxicas.

Porque en salud mental, a veces, el mayor avance no es dejar de consumir de golpe, sino dejar de hacerlo de la forma que más mata.

DEJAR DE FUMAR

Era la típica fumadora que decía: «Lo dejaría si quisiera pero me gusta, es placentero y las pocas cosas de la vida que gustan nos las intentan quitar. Es hasta poético aspirar un humo sin mas pretensiones».

No quiero convertir este artículo en una lista de los daños del tabaco, porque no quiero convencer a nadie de nada y porque la gente más o menos los sabe.

Con que adolescentes y niños no empezaran, que son quienes tal vez lo ignoran y tienen el impulso de desobedecer, me conformaría.

Sí quiero hablar de qué ocurre en la boca, por el mito de que si no se traga el humo no hace daño o si se usa vaper tampoco.

Efectos del tabaco sobre la boca

En mi orgullo de fumadora voluntaria no adicta, porque esa era mi situación mental, siempre pensé que cuando afectara a mi salud lo dejaría tranquilamente.

No hace mucho mi odontóloga me dijo: «O dejas de fumar o estas lesiones precancerosas van a acabar mal y aún puedes volver a la normalidad».

¡Ya afecta a mi salud! Me quedé de piedra. ¡No tengo previsto dejar de fumar! Menos tengo previsto acabar muriéndome con el agujero de un cáncer en mi cara, desfigurada.

¿Sabías que el tabaco tiene hasta un componente radiactivo entre los aproximadamente 7.000 tóxicos que contiene? Polonio

Es que ese gusto está lleno de auténtica basura.

Sigue imaginando hasta 7.000 venenos

Si algo he sido en mi vida es coherente y mi frase sobre «cuando afectara a mi salud» tenía que cumplirla. La gente me había dicho tantas veces que olía a tabaco, había dicho tanto que estaba bueno, que necesitaba un tiempo para hacerme a la idea.

Busqué el libro de Alen Carr, creo que todo el que intenta dejarlo lo hace. Aunque yo no lo necesitaba, no era adicta, me decía. También busqué en las redes sociales que se me ocurrieron grupos de dejar de fumar. Encontré uno que está bien en Facebook Dejar de fumar

Hay también aplicaciones, todas son buenas. Yo me quedé la EasyQuit porque me gustó su estética y tenía posibilidad de escribir un diario: Enlace de descarga

De la de la Asociación Española contra el Cáncer me guardé una captura remarcada

¡Primer problema! Mi socio responsable FUMA y aunque acepta no sirve. A mi alrededor la gente fuma, cosa que me hace sentirme sola.

Empiezo a leer el libro y me doy cuenta de 2 cosas:

1. No fumo porque me gusta, fumo algo que sabe mal y además me esclaviza con llevar la cajetilla y el encendedor.

2. Estoy habituada, mis manos, mis gestos, mi cuerpo quieren eso con ¡adicción! y es por eso que me digo «me gusta».

Esto siguiente no lo dice el libro, lo digo yo, porque reconozco que no llegué a terminar de leerlo. Lo había captado perfectamente:

No es posible que le guste a nadie aspirar un humo que es una mezcla entre un incendio forestal y un incendio de una fábrica de químicos, que llena todo de alquitrán, una sustancia asquerosa pegajosa y grasienta de color marrón.

Vuelvo a recalcar la soledad que sentí porque hablaba mucho de eso, de tabaco, de adicción, de veneno, de dejarlo. Me tenía que convencer a mí misma pero eso molestaba, incomodaba.

Me puse fecha en junio con una semana de bajada progresiva del número de cigarrillos. Bien, estaba controlado, echaba de menos el primero de la mañana, alguno más pero podía. A las dos semanas me fui a pique y volví a fumar a los 19 días. Certificado, ¡Soy una adicta!.

Me sirvió para ver los momentos en que más antojo tenía de fumar. Cada intento es uno menos para conseguirlo, para dejarlo definitivamente. No es un fracaso sino un aprendizaje.

Unas semanas después lo dejé de golpe, de un día para otro, a ver si así lo lograba. Igual, sin problemas, los primeros días los llevaba con ánimo, controlando los antojos y sintiéndome una campeona que podía con una difícil adicción. Hasta escribí en el diario de la aplicación las trampas que ponía el tabaco.

El tabaco es un estafador y está desenmascarado. Pero otra vez llegaron las 2 semanas y aumentaba el deseo, la adicción se adueñaba de mí. A los 25 días de dejarlo estaba fumando, con asco de ese sabor a sucio, viendo la esclavitud de tener que hacerlo sólo porque lo necesitaba como dependiente.

Me pregunto porqué hay Unidades de Conductas Adictivas (UCA) públicas a donde se puede ir a dejar drogas como el alcohol, la cocaina, la marihuana, el juego, etc. pero no el tabaco.

Yo fumaba y buscaba protocolos, orientación, porque no hay recursos eficaces para dejar de fumar acompañada. En teoría sí, la administración pública tiene charlas, pero en la realidad buscas en Google y lo que ves es muchos negocios dispuestos a sacarte dinero supuestamente para dejarlo. No te fíes, o lo haces sin nada con tu convicción nada más o utilizas alguno de los medicamentos que han demostrado ser eficaces.

Hay 3 fármacos para dejar de fumar con eficacia contrastada. Asociación contra el cáncer de USA. Fármacos para dejar de fumar

Ninguno es mejor o peor que otro, depende de personas, enfermedades previas, sensibilidades, individuos.

Ya estaba convencida de que dejar de fumar es maravilloso, liberador, muy agradable para el gusto y el olfato, la economía, tener mas espacio en el bolso, todo.

Dejar de fumar es algo que ya no se hace por salud sino porque NO FUMAR ES UN PLACER. Hasta nuestras mascotas lo saben, lo tienen clarísimo.

Mis perros me quieren mucho más desde que no fumo

Llevo 2 meses sin fumar con la Terapia Sustitutiva de Nicotina, en mi caso parches y ya he bajado la dosis, hasta que no los use. Alguna vez recuerdo que fumaba. Es como un mal sueño que duró años. Pasaron 2 semanas, 3, 4 y no he tenido bajón, me siento bien. Mi voz es clara por la mañana, no tengo moco, no toso, tengo mis manos libres, a pesar del precio de los parches ahorro dinero. Mi odontóloga me ve empezar a mejorar, no he subido nada de peso, mi casa está más limpia.

Mis amistades ya no tienen que escuchar rollos sobre que estoy dejando de fumar. No voy a decirle a nadie que deje de fumar y no voy a molestarme porque fumen delante de mí. Quién quiera tendrá que preguntarme mi experiencia de todo lo que se gana y lo nada que se pierde.

Nunca más, porque se es adicto siempre para toda la vida y no se puede fumar ni uno. Uno es recaer y no se controla.

Esto sólo se puede mirar en positivo, por eso os dejo un vídeo de algo, entre miles de cosas, que mejora dejando de fumar. Anatomía de Grey, temporada 19, episodio 3. Reciente, de este mismo mes de octubre pasado. Meredith Grey tiene mucha razón en su disertación. Ni comparación tiene un beso sin humo 😃

Feliz vida sin humo y que disfrutéis.