MI MURALLA

Lo tenía claro hace 7 años y tengo que volver a tenerlo claro, que me despisté un poco.

Sólo esta es la frontera que hace falta en mi mundo. Me reafirmo. Hoy soy yo quién en lugar de recibir puertas cerradas injustas, me cabreo y CIERRO LA MURALLA a quienes no me merecen. Los demás pasen y acomódense.

Se trata de autoestima, de dignidad.

Dije hace 7 años:
Mis manos estan en la muralla contra el veneno. No a la gente toxica NO NO NO NO. Selectiva mi muralla, se abre solo a la paz.

Anuncio publicitario

EL COVID19 NO SE IRÁ SOLO

En marzo de 2020 comparábamos la infección por covid19 con la gripe. Mirando hacia atrás es evidente que nos equivocábamos mucho.

La gripe, como decimos los médicos, es el más grave de los 1000 resfriados que hay. Entendemos por resfriado una infección vírica respiratoria.

El covid19 no entra en esa categoría, se trata de una infección que entra por las mismas vías que los resfriados pero no es uno de ellos. Se trata de una infección sistémica, que no afecta solamente a las vías respiratorias sino a todo el cuerpo humano. Tiene una contagiosidad mucho mayor, más del doble de mortalidad y algo de lo que se habla menos, deja bastantes secuelas en un buen porcentaje de casos. Eso son invalideces hablando clarito.

Hace tiempo que estamos en estado de pandemia, lo que es una epidemia en el mundo entero. El virus no es estacional y mientras se hace prevención de ella lo conseguido es que casi desaparezcan el resto de enfermedades transmitidas por vía respiratoria (gripe, bronquiolitis, resfriados, etc.) pero la pandemia siga en aumento.

Hay 2 realidades, una la contada y pensada por la población, otra la verdadera entidad de lo que está sucediendo.

Las cifras que dan las autoridades son de pruebas positivas (sean PCR, test de antígenos o cualquier otra), los ingresos hospitalarios y muertos ídem, de positivos. Pero quien enferma grave puede tener positivas esas pruebas, negativizarlas después al desaparecer el virus de su cuerpo y continuar muy enfermo meses e incluso morir. Al no tener ya el virus, me temo que ya no se le cuente en las estadísticas.

Tampoco se hacen test masivos, con lo que muchos infectados, que tienen la suerte de no tener síntomas, si no se hacen una prueba no son contados tampoco.

Los hospitales tienen, en estado normal, un número de camas y de camas de UCI determinado y el personal sanitario justo para esa capacidad. Yo hice el MIR en un hospital de 800 camas.

Es chocante que nos hablen de, por ejemplo, 40% de ocupación de UCI en un hospital cuando normalmente tiene 30 camas en la UCI y se han habilitado 80 camas aprovechando quirófanos, gimnasios, hasta carpas. La realidad entonces es que si hay 30 enfermos de covid es el 100% y si además se han habilitado más camas se está subiendo del 100% hasta a veces más del 200%.

¿Porqué he dicho que es una enfermedad sistémica y no sólo respiratoria? Ya casi al principio de la pandemia se hicieron autopistas en Alemania e Italia y encontraron virus en todos los órganos que estudiaron, hasta en el cerebro, que es el lugar del cuerpo donde más difícil es entrar. Este virus atraviesa la barrera hematoencefálica, cosa que no hacen la mayoría.

Produce bronconeumonía que es la infección difusa por todos los 2 pulmones (las neumonías «normales» afectan a una zona de un pulmón), además hace una reacción inflamatoria muy grande y también aumenta la formación de trombos, tapones de sangre coagulada, que se dispara y no cesa cuando el virus se va y las pruebas del enfermo ya dicen que no contagia porque sus defensas pudieron con el virus, pero a costa de disparar una reacción corporal que ataca ya al propio cuerpo.

Los enfermos en las UCI se ahogan, no exagero, con los máximos cuidados (pronación, respiradores…).

La estancia media en el hospital es de más de un mes. El otro día salía del hospital un médico que por este virus ha estado ingresado 9 meses. No ha tenido el virus en su cuerpo 9 meses, evidentemente, estaréis de acuerdo. Salía en una silla de ruedas. No lo sé pero no creo que no tenga muchas secuelas y no pueda volver a su trabajo, casi imposible ser el de antes.

Nuestros sanitarios son grandes profesionales

El covid19 produce fibrosis pulmonar, ictus, enfermedad coronaria, insuficiencia renal, tener que volver a aprender a andar, fatiga crónica, secuelas neurológicas y psiquiátricas varias, todo lo que podáis imaginar.

Un caso de una mujer que tuvo como único síntoma disfonía (alteración de la voz) 6 meses después seguía con la misma disfonía.

Mueren personas jóvenes y que eran deportistas sanos, no solamente ancianos de residencias, como creen algunos. No es que un abuelo se muera de cualquier cosa, es que esto es una bomba y como una lotería lo pasas sin ni un síntoma o te mueres o te quedas con secuelas, seas quien seas y no sabes qué te puede ocurrir basándote en tu estado previo. Puedes tener 100 años con achaques y sobrevivir sin secuelas… o tener 30 y morirte aunque eras el más fuerte del gimnasio.

Si hay carpas en hospitales, camas en los pasillos de urgencias, listas de espera quirúrgicas paradas, miles de sanitarios infectados y muchos muertos por su trabajo, el sistema sanitario ya ha superado su capacidad.

Ni en la puerta de un Centro de Salud ni en la de un Hospital se puede colgar el cartel de PROHIBIDO ENFERMAR DE CUALQUIER COSA pero tenemos que hacer lo posible por disminuir esa realidad, no las estadísticas, lo que está pasando de verdad.

Menos exigir a las autoridades que tomen medidas y mas ser responsable cada cual por uno mismo. Tenemos tecnología de sobra para no ver a la gente en persona y sí a través de teléfonos, porque ahora toca seguir haciendo la misma prevención unos y mejorarla otros. Saberla la sabemos todos.

Yo llevo confinada ni recuerdo cuanto, saliendo con mi mascarilla N95 a la farmacia y poco más imprescindible, comprando online, sin pisar un bar, sin reunirme más que con convivientes, sin ir a mis clases de música ni a mi deporte porque escapaba de los grupos de personas. Ahora aquí ya lo han prohibido, yo me lo prohibí y me autoconfiné para no sé cuantos meses, depende del comportamiento del resto de ciudadanos.

En estos momentos el dueño del mundo es un virus. Cuanta más gente lo pille más oportunidad de hacer mutaciones tendrá y de ganar esta guerra.

Se aprovecha de las debilidades: los que necesitan fiestas, los que hacen reuniones familiares o de amigos, los que no quieren usar bien la mascarilla, los que no guardan distancias grandes, los negacionistas, los extremistas que piden libertad para infectarnos a los demás.

No seamos débiles, podemos estar en casa y solos o con nuestros convivientes, podemos comunicarnos tecnológicamente con los demás, podemos hacer lo preciso que es ir a trabajar y volver, dejar las calles vacías y cada cual en su casa.

La economía no va a mejorar hasta que termine lo que la derribó y fue el covid19. El tiempo sin actuar empeora todo, la salud y la economía. La medida más eficaz que existe es el confinamiento estricto de la población, como el que se hizo en 2020. Las demás medidas no está claro.

Hay reinfectados 4 meses después de curarse y no es infrecuente. Así que con o sin vacuna, con o sin haber pasado la enfermedad, hay que hacer lo mismo. De nosotros depende que esto vaya a mejor o que no tenga un techo de casos y… si no me gusta acordarme de la gripe de 1918, menos me gusta acordarme de la peste en la Edad Media.

¿No hemos mejorado como personas desde esas pandemias? ¿Si no lo hemos hecho nos consideramos animales racionales? ¿En serio?

BÚSCATE EN TU INTERIOR MIENTRAS COVID19 TE ENCIERRA EN CASA

Somos un mundo de 7.600 millones de seres humanos. Llegó el enemigo y 4.000 millones ya estamos encerrados en nuestras casas, unos hace mucho y otros poco.

Ni guerra nuclear ni extraterrestres, una cadena de ácido ribonucleico rodeada de proteínas que no se sabe de dónde salió. No es un ser vivo porque no se reproduce por sí mismo ni se mueve ni tiene muchas otras cualidades de la vida. Solo y aislado es inerte, como una roca pero más inestable y se rompe, la soledad le destruye.

He hecho este montaje. Es sobre el mundo humano enfermo de este momento

Hay quien dice que muere pero lo nunca vivo no muere, sólo pierde su estructura como el hierro que con el tiempo se oxida.

Un compuesto químico complejo de ARN y proteínas, ese es el demonio que nos cambia la vida en el mejor de los casos. En el peor la quita. Algo que se engancha en las células vivas de los seres humanos y las destruye al mezclarse dentro de ellas.

La vida simbolizada por una célula de un alveolo pulmonar, contacta con esa estructura inerte y le facilita lo que no tiene, el mecanismo de la vida, que le hace reproducirse, mientras la célula viva se muere.

Estamos escondidos en nuestras casas para no encontrarlo, porque el no nos busca, sólo está ahí para que contactemos con él donde esté. Unas personas no se enteran, otras tienen un resfriado, otras tienen dificultad para respirar, otras ni siquiera pueden respirar y mueren. Y aún en ese cuerpo muerto sigue estando un tiempo, igual que sobre superficies o en el aire.

Algo no vivo cambia la vida. Ahora vemos cuales son las profesiones más importantes, algunas insospechadas y mal pagadas. Ahora valoramos lo que de verdad sostiene la vida y lo que la alegra, la distrae, la ameniza. Son dos campos diferentes: Lo básico imprescindible y lo que nos ayuda a ser felices cuando tenemos ya eso básico imprescindible.

Hemos pasado de una vida de placeres y distracciones a una vida de supervivencia con comodidades. Tenemos electricidad, agua,alcantarillado, comida,televisión, internet, teléfono. Son las comodidades occidentales y los evasores de lo que nuestros abuelos harían en estos momentos, sin casi nada. Entonces como mucho había un receptor de radio. También había mucho más sector primario. De hecho mi abuelo estaría haciendo su vida normal de ir a sus campos, atender su ganado, hacer quesos y sin tiempo para lo que ahora echamos de menos. El no iba a la terraza de un bar ni al cine ni a espectáculos, no salía del pueblo y de su familia e hijos.

Ahora los que no tenemos ocupaciones estrictamente necesarias, como yo que soy pensionista, hacemos lo habitual: «Escapar de hacer introspección, de mirarnos por dentro aunque nos sobra tiempo.»

En un libro de Thích Nhất Hạnh llamado «Hacia la paz interior » este sabio budista lo describía bien, la huida hacia delante occidental para no verse en el espejo del alma.

De hecho nos preocupamos del virus, de ese peligro, o de la debacle económica que le acompaña y quedará después. De como cambiaremos cada cual no.

¿Nos preocupa pararnos a ver quienes somos y qué llevamos aprendido y hecho hasta este confinamiento?¿Si nuestra vida ha valido la pena o tenemos que evolucionar en ella y cambiar las prioridades?¿Si ponemos fuera nuestros errores o al contrario nos culpamos de cosas sin ser responsables de ellas?

He ido alguna vez a unos grupos de terapia de 3 días en los que nos salíamos fuera de la vida actual de ver televisión, de internet y del teléfono. Sin maquillajes ni joyas, naturales, sin hablar más que para meditar y hablar en grupos de 2 en 2 tres preguntas. Una de ellas cada día.

¿Qué soy yo?

¿Qué es el otro?

¿Qué es la vida?

Ayudan a ir profundizando, a veces a no saber que decir, pero estaba alternado con paseos en la naturaleza. Somos seres sociales que no sabemos porqué estamos aquí, salvo que alguna creencia religiosa rellene ese hueco de lo desconocido, sin que sepamos si es verdad o no. No se nos da bien a veces interactuar con los otros, porque sólo las emociones nos unen y no el dinero. Pero ya la vida ni tenemos remota idea de qué es y el porqué de su existencia.

La vida es un orden natural determinado, con algún influjo que no sabemos. El desorden, el caos, lleva a la nada y sin embargo la primera ley de la termodinámica dice que todo tiende al desorden.

Hagamos orden en nuestro interior, ahora tenemos tiempo para vencer esa tendencia al desorden que es lo opuesto a la vida. Algo con orden, con estructura, sin el influjo misterioso de la vida, es un vector de desorden celular y de la situación nueva que tenemos en el mundo.

A ese desorden que nos da el últimamente denominado SARS cov-2 lo enfrentamos con orden: La forma adecuada para ponerse los Equipos de Protección Individual (EPI) sigue un orden muy estricto para hacerse bien, estar en casa confinados es un orden también mayor al habitual, etc.

¿Porqué no intentar cada cual ver dentro de sí mismo e intentar ordenar lo que encuentre desorganizado en su mente? La ocasión es la ideal para que cambiemos de nosotros todo lo que no nos guste o no nos sirva, porque las prioridades y orden de la vida están en la forma de vivir en estos momentos.

Aquella vida hacia afuera era una distracción, un despiste, lo que mantenía muchos desórdenes y confusiones dentro de nosotros.

Canaliza tus miedos, ten disciplina para seguir los dictámenes de los que deciden sobre cómo enfrentar esto y saca provecho. Tu puedes salir de este período lleno de preocupaciones y miedos o gestionandolo mal o lleno de paz interior, gestionandolo bien.

Deja las críticas para los que viven de ellas, disfruta de tu soledad constructiva o de descubrir junto con tu yo íntimo a quienes comparten tu espacio de retiro.

Déjate cuidar obedeciendo lo que dicen los expertos y los gobiernos intentan poner en práctica. Tu no puedes arreglar el mundo ni los suministros de materiales sanitarios que hacen falta. PUEDES ARREGLAR TU MUNDO INTERIOR, esa es tu parcela y nadie lo puede hacer por ti. Como mucho pueden orientarte porque ese trabajo es tuyo entero.

Buena suerte y que salgas crecido de esta nueva transitoria forma de vivir.

LLORAR POR FIN

Hoy lloro, por fin. Esta mente mía se paraliza, se pierde por sus interiores, entre mil pasillos sin llegada. Tras una semana de vagar por laberintos, hoy lloro. Caían lágrimas sueltas, la descomposición de mis ideas, mi pensamiento nulo, la emoción triste que todo lo cubre, igual a un bote de pintura gris derramado. No importa que pasó, no es lo que pesa. Pesa la incomprensión, el abandono, la consecuencia dentro de lo humano. Las personas fallamos, todos, como todos lloramos. No es enfermizo verter este líquido doloroso de los ojos, o no habría nadie sano. Es valiente dejarse ir y deshacerse en el agua, pues agua somos en nuestra mayoría. Es agua casi todo nuestro cuerpo, la ayuda a sostenernos en el riego del campo y es agua la que a veces arrasa, la que quita, la ladrona de cuanto dio antes de bueno. Hay estalactitas en mi corazón, de habitaciones cerradas antaño con goteras.

Salgo del estupor hoy con lágrimas. Es el llorar de una niña pequeña, desprotegida y rota. La sorpresa del desamor, los secretos, las barreras, la huida de lo muy amado. Llorar sin fuerzas, ya era el tiempo de ello. El cobarde no quiere, sonríe sin ganas, aparenta estar normal. Yo dejo mi respirar entrecortarse, que abra la compuerta del pantano mi alma herida. Es un río sanador, aunque yo no lo veo, me oculta la visión un temblor, una tormenta, el peso de mi cuerpo casi inerte bajo un alma cansada.

Tras una semana de querer ser como soy, llorona, he dejado de ser la estatua golpeada, desconchada por ese desatino extraño. El ojo se suelta y la mujer, llena de lágrimas a borbotones, fluye cual naturaleza viva y salvaje. Si el agua hace nuevos cauces no me importa, humana soy y cuando desocupo mi dolor, mejor los surcos de agua que los de mi sangre. Es valiente llorar y, por fin, lloro.

Beneficios de llorar

REFLEXIONES SOBRE ESTA ESCANDALOSA DANA (GOTA FRÍA)

Una DANA es una Depresión atmosférica Aislada en Niveles Altos. Antes se les llamaba Gota Fría. Una masa de aire frío en altura choca con aire caliente de la superficie inferior. Esto produce en el mar una evaporación de agua que sube, arriba se enfría formando nubes y el resultado son chubascos y tormentas. Este fenómeno atmosférico es muy variable, desde no llover a ser una catástrofe. En la costa mediterránea es algo que casi todos los años ocurre en septiembre u octubre.

Aquí estoy, escribiendo en Valencia, en medio de esta DANA que está siendo bastante mala entre lluvia torrencial y viento. Estamos en alerta roja del Centro Nacional de Meteorología y con la noticia de que esta tarde empeorará la situación en nuestra zona.

Es sobrecogedor ver la enorme fuerza de la naturaleza, el poder del agua, fuente de vida y de muerte. Ya son 4 los fallecidos y el automóvil se convierte en la ratonera asesina fundamental.

Han aparecido las fake news, como si la realidad no fuera ya suficientemente dura. Ver un noticiario te deja boquiabierta, viendo cómo han tenido que abrir las compuertas del embalse de Santomera, en Murcia, porque ya estaba lleno hasta el 98%. Calles que parecen ríos y los coches unos juguetes que van flotando a la intemperie. Personas quejándose de que bajan muchas cañas y otras malezas en los ríos, que se han desbordado en pueblos, ciudades y campos. Personas que han tenido que subir al tejado de sus casas para ser rescatados.

Se siente asombro por el poder de la naturaleza, que nos deja a la altura real que tenemos, animalillos a merced del planeta, aunque suceda en estas tierras más veces y ya sea costumbre. Ésto ya nos tiene que hacer reflexionar sobre nosotros mismos y nuestras prioridades vitales, muchas veces erróneas. La primera prioridad es la supervivencia y el cuidado de los seres queridos. Hay que conectar más con nuestros instintos, que hemos perdido desarrollando nuestra corteza cerebral para ser más inteligentes y pensar más. El trabajo, lujos, el propio automóvil, gastamos la vida priorizando cosas a costa de lo verdaderamente importante. ¿Tiene que ocurrir algo peligroso para que veamos que nosotros como persona «desnuda» y los afectos son lo más importante? Porque hoy nos acordamos de las personas que tenemos en las zonas de mas peligro porque sigue lloviendo y los ríos van muy llenos.

¿Nos preocupamos de saber cómo reaccionar en una situación de alerta? Desconozco si en los programas educativos de los colegios e institutos hay contenidos sobre supervivencia en condiciones adversas, técnicas de autocontrol del exceso de estrés que puede dejar sin reaccionar a una persona, evaluación de peligros de una acción determinada de riesgo, nociones de salvamento de otras personas, cómo averiguar los consejos de las autoridades, etc. La actuación en catástrofes es muy importante, pero ante el consejo de no coger el coche un día como hoy muchos harán caso omiso, poniendo en riesgo su vida y la de otros. No se trata de obedecer como borregos ni de ser rebeldes, sino de pensar que los expertos evalúan mejor una situación como ésta. Si por sentirse alguien valiente se mete en problemas, eso no es valentía sino imprudencia. Aprovechar un momento en que deja de llover para salir no es que haya acabado la DANA, a pocos kilómetros no sabemos cómo está y si una escorrentía en un punto de la carretera se llevará nuestro vehículo.

Más de 80 carreteras cortadas. Para hacer las carreteras no se estudia si van a ser diques para el agua y hay viviendas en cauces de torrentes y ríos. Errores que hacemos y las consecuencias que vienen después. También escucho que han desalojado campings y me pregunto si no sabía la predicción meteorológica el que fue a unas instalaciones tan frágiles. ¿Qué estudios de ubicación se hacen para autorizar un camping?

Si bajan las aguas con esa ferocidad ¿no será que hay demasiada deforestación? Los árboles y arbustos retienen la tierra. Me surgen más preguntas: ¿No será que hay un exceso de terreno cultivado, pocos bosques y muchos quemados? Sí, el cambio climático es real y los fenómenos meteorológicos extremos van a ser muy frecuentes. Nuestro planeta está enfermo y el organismo responsable de la enfermedad somos nosotros.

En Valencia hubo una riada en 1956. Tras ella se inició una obra faraónica, sacar el cauce del río Turia de la ciudad y hacerlo enorme, porque los ríos valencianos tienen desde casi nada de agua a subidas grandísimas. Ese nuevo cauce tiene un poco más alto el lado que linda con la ciudad, buscando en caso de desbordarse el daño de menos número de personas. ¿Se tiene estudiado el cauce del resto de ríos mediterráneos, las cotas alcanzadas en el pasado, para tener los cauces con prevención de desborde? Alguno sí, muchos no.

Eventos así se han de ver desde un punto de vista positivo, porque hacen mucho daño y al mismo tiempo enseñan a prevenir su peligrosidad. Las autoridades tienen que hacer mucho, es bueno fijarse para cuando haya elecciones. No del paseo que harán todos para salir en la foto, sino de qué proponen para que la próxima vez todo sea más leve llueva lo que llueva. Y para combatir ese cambio climático.

Nosotros tenemos que reflexionar sobre nuestras prioridades vitales y reordenarlas si no están bien. También si sabemos manejar situaciones adversas, catastróficas, nuestra capacidad de ayuda a las demás personas, si sabemos estar bien informados, examinar nuestro instinto de sobrevivir y si sabríamos hacer lo mejor para nosotros y la sociedad. A veces es algo tan simple como no salir de casa y ni eso tan sencillo se hace, porque antes de hacer caso creemos que somos superhéroes, exceso de prepotencia, ese «yo controlo». Los que crean fake news son malas personas, errores de la naturaleza, desalmados. De ellos ni vale la pena hablar, como los trolls de la red quieren publicidad.

Yo tengo un poco de nerviosismo porque personas a las que quiero, mis prioridades, están por ahí fuera de casa, mientras me asomo al balcón y veo que sigue lloviendo muy fuerte. Me siento bien conmigo misma porque lo que tenía pensado hacer hoy ya lo haré. Hasta al fontanero que necesito le he dicho que no venga con este tiempo.

Gracias a mis lectores, he esbozado las cosas que pasan por mi cabeza cuando el cielo se ve tan cerrado y oscuro.