En la entrada anterior os hablaba de la llegada del pequeño Joda. El pollito agapornis ya no toma la papilla que le preparaba y le daba con una jeringuilla. Come normal solo.
Hace una semana él y la bonita Joss han volado por la casa juntos. Ya conviven los dos en la jaula grande y Joss se hizo la dura al principio. Joda es insistente, por eso ahora se llevan muy bien, los dos pegaditos demostrando lo que es un pico, con sus besos y arrumacos.
Da gusto vivir en una casa donde reina la paz y el amor.
El confinamiento para muchos ha sido un martirio porque ha separado parejas. El mío ha sido una luna de miel, con días de ansiedad ya casi olvidados. Queda el poso, para siempre, de haber consolidado más aún nuestra relación de pareja.
Son tan bellos los pasos comunes, los ojos que te miran y miras con tanta ternura. El deseo de cuidar, el sentirse cuidada. El amor es un abrazo eterno, el infinito del alma, el centro de la felicidad, la confianza, el respeto.
La magia existe dentro de los corazones que se encuentran y se unen para adorarse, admirarse, emocionarse a la vez; para crear un mundo que es tú y yo, al lado del otro mundo que son todos los demás.
Quien no ha vivido eso ni remotamente lo imagina. Es lo contrario del egoísmo, del miedo, de la exigencia. Sé que estando a mi lado creces y yo también crezco, más ni te pongo pegas ni tú a mí, nos cogemos de la mano y todo lo que surge es mejor y espontáneo.
Todo es más fácil porque estás y eres el centro de mi vida. Eres mi hogar, vayamos a donde vayamos. Que nadie me diga que convivir es difícil, pues lo difícil es pensar que no estuvieras cuando miro como duermes a mi lado.
El año 2019 no empezó bien, me demostró que efectivamente los asuntos de dos no pueden ser hechos por una sola persona.
No me arrepiento de nada porque ha terminado de una forma apoteósica, haciendo realidad lo que muchas veces, y más en los tiempos extraños que vivimos, nos llega a hacer perder la esperanza.
He estado vagando, buscando un camino, intentando subir montañas donde no las había, a punto de pensar que la vida en estos tiempos no valía la pena. ¿Se había llevado el siglo XXI la magia entre personas?
Aunque sea difícil que pasara, las personas que estamos destinadas a encontrarnos lo hacemos. Y el 2019 ha terminado lleno de ilusión, complicidad y un proyecto común.
Tengo ese triángulo mágico del amor, la convivencia, el presente y el futuro. Un libro y el Amor con mayúsculas, que bello ha sido 2019 al final.
El día que estéis un poco decaídos no olvidéis que basta volver una esquina para, de no tener nada, pasar a tener todo. Sólo hay que deshacerse de lo que pesa y ser valientes. Los premios la vida no los entrega gratis.
Cuando lees grandes verdades lo mejor es compartirlas. Esta entrada de EL TEMPLO DE SALOMÓN parte de una encuesta: «Recientemente se preguntó a más de 100.000 personas qué las hacía feliz. La respuesta de la mayoría fue: El tener una relación afectuosa y amorosa con otra persona…«
El escritor de este muy buen artículo hace una reflexión sobre la importancia de la amistad. Tiene muchísima razón y hay que leerlo, imprescindible, 100% de acuerdo con él:
De mi tintero añado a su reflexión la mía. Cuando yo leo una relación afectuosa y amorosa con otra persona como lo que hace más feliz, veo la descripción de una relación de pareja, y la pareja tiene que ser el mejor amigo o no funciona. La calidad de las parejas va cayendo en picado en las últimas épocas. Las parejas como las amistades son algo en crisis, las que se tienen que escribir con mayúscula, puntualizo para que quede claro. Los que están en bueno y malo, son leales y duraderos. Compañeros superficiales en la vida sigue habiendo muchos.
Se está hablando mucho de la Cumbre del Clima que se celebrará en Madrid próximamente, porque no se ha podido hacer en Chile como estaba previsto. Y la Unión Europea ha declarado la Emergencia Climática.
Tal vez sea una incrédula, porque no creo que salga nada de ella como ha ocurrido hasta ahora, que no sean consejos a las personas individuales y noticias en los medios de comunicación.
Consejos para los ciudadanos cuando el mayor contaminante del planeta es China, y Estados Unidos pasa bastante del tema. Luego nos dicen que las vacas son grandes fuentes de CO2. ¡Pero si desde que empezó la ganadería en la prehistoria hay montones de vacas! Eso sí, te vas a sentir peor, si haces caso, cuando te tomes un vaso de leche, cosa que haces desde que naciste. Porque a mí empezaron a darme leche de vaca pura desde que tenía 3 meses, bajaba peso con la leche de mi mamá. Era un pueblo y la vida muy natural.
Comer carne contamina y nos dicen «háganse veganos», que está muy de moda y lo publicitan como lo más sano. Menos problemas cardiovasculares, en efecto, y más hemorragias cerebrales, también. He leído estudios al respecto.
Las medidas las han de tomar las grandes multinacionales, los grandes multimillonarios, las empresas tradicionales, los estados desde sus legislaciones. Los ciudadanos de a pie somos las víctimas, que caemos en el consumismo y somos manipulados para pensar y vivir como quieran otros, que inventaron está forma de vivir rentable para ellos.
Soy pesimista, las medidas serán mínimas y llegan tarde. Me basta ver lo rápido que se reduce el casquete polar ártico para saberlo.
Lo primero para poner la solución a un problema es ver cómo se ha originado, las causas. Parece ser que es la Revolución Industrial. ¿Desindustrializamos y volvemos a vivir como antes de ella? Sería la mejor solución si, por ejemplo, ante una infección bacteriana usamos antibióticos. Es la lógica.
Lo que ocurre es que algunas personas vamos más allá. Las personas hemos perdido mucha humanidad. Ayer, hablando con una señora de más de 80 años, me decía que había sido muy feliz con su marido mientras había vivido. Recordaba la celebración de las bodas de oro y se le iluminaba la cara. Solamente pude decirle que me daba mucha envidia sana, porque ahora nada dura tanto. Se ha perdido mucha calidad humana, las personas han cambiado, no sé si es efecto del cambio climático o el cambio climático es efecto de esta otra emergencia.
¿Hay cumbres para estudiar la emergencia en calidad humana? En este siglo XXI está disminuyendo muy deprisa. Las relaciones humanas son mucho más superficiales y la empatía escasa.
Una amistad me contaba un cruce de palabras en WhatsApp:
– Hola ¿Cómo te va? – Recibió después de tiempo sin conversación.
– Bien. Lo que pasa es que mi madre murió hace un mes y no me hago a la idea de que no la voy a volver a ver. Me es difícil superarlo. – Escribió esta amistad.
– Vale, eso es una cosa que se tiene que encajar – y fin de la conversación.
No sé qué sacareis vosotros de esto, yo varias cosas: Se te pregunta cómo estás para que digas «estoy muy bien, me divierto y salgo mucho de fiesta, soy feliz». Como estés de verdad importa un bledo, es más, si dices de verdad que no estás bien, la respuesta «Vale» ya dice mucho. Es una expresión de falta de empatía total, equivalente a «paso, tu respuesta es incorrecta», denota falta de cultura en la forma de expresarse y… el resto de la respuesta es más de lo mismo: «encajalo que tienes obligación de estar bien y como no lo estás fin de hablar».
Mi última pareja me dejó porque yo estaba llorando al tener un problema. Y lo hizo por WhatsApp, que es como se hace ahora, te digo adiós y te bloqueo. Recuerdo el párrafo: «Si tu tienes tiempo de ir ayudando a la gente, yo no. Cuando salgo de trabajar sólo tengo tiempo de ser feliz».
No se trata de niños sino personas de más o menos 50 años.
Necesitamos más seres humanos como esta sabia señora
La OMS dice que la depresión y resto de enfermedades mentales van en aumento. Son enfermedades caracterizadas por el sufrimiento. En paralelo a esta realidad, el deseo de solamente compartir los momentos buenos y divertidos, con huida y distanciamiento en los malos y tristes, también aumenta. La obligación de ser feliz permanentemente y sino aparentarlo.
Todos solidarios de boquilla, con los lejanos. Aunque tras ver los resultados electorales últimos de España, se ve la caída en calidad humana reflejada: demasiado rechazo a las migraciones, los refugiados, los diferentes, porque también son problemas y no, de eso no se quiere ver nada.
¿Este cambio climático es la causa o la consecuencia? ¿Oes casual que ambas cosas se estropeen y empeoren a la vez?
No lo sé, sí que incluso una psicóloga me decía no hace mucho:
– Estamos preparados para ser fisonomistas y toda mi vida he acertado, al ver una mirada, que había a grandes rasgos dentro de una persona. Desde hace unos 20 años eso no me sirve, la gente ha cambiado, ha aprendido a mentir muy bien hasta en el lenguaje no verbal.
Las buenas personas que conozco van por la vida con mucho miedo a las relaciones humanas verdaderas, las que van más allá de la superficie. Y tenemos un mundo con cada vez más número de personas que viven solas, con el aumento rápido de la cantidad de mascotas… Porque ellos son de fiar. Ese cambio humano a perder calidad no les afecta, son como siempre, eso sí, con el mismo problema: Que sean alegres y sanos, porque sino pueden ser abandonados, igual que las personas.
Quiero una cumbre de Emergencia de Calidad Humana. También urge.
Vamos a hablar del amor de pareja y correspondido en esta disertación, porque hay tantas formas de amor que se puede escribir todo un libro, como los muchos que ya hay. El amor no se puede medir como la temperatura, con un termómetro. Es intangible, y el tema al que mas poesías y canciones se han dedicado. Haremos tres partes: psicología del amor, ciencia del amor y cuestiones sobre el amor.
La psicología del amor:
Es muy famosa y adecuada la teoría triangular del amor del psicólogo estadounidense Robert Sternberg, que caracteriza el amor en una relación interpersonal según tres componentes diferentes: intimidad, pasión y compromiso:
1. La intimidad: Los sentimientos que mueven al acercamiento, la conexión y principalmente el afecto hacia otra persona que surge de la cercanía y el vínculo afectivo. Se manifiesta en el deseo de dar, recibir y compartir.
2. La pasión: El estado de intenso deseo de unión con el otro, deseos, necesidades, gran deseo sexual o romántico con excitación psicológica.
3. El compromiso: La decisión de mantener ese amor en el tiempo. Este componente implica mantener la relación en los buenos y en los malos momentos.
Las diferentes etapas o tipos de amor pueden ser explicados con diferentes combinaciones de estos elementos, que son siete como se ve en el dibujo. Una relación basada en un solo elemento es menos probable que se mantenga que una basada en dos y la mayor duración sería cuando se dan los tres.
Según algunos psicólogos el amor romántico se sostiene sobre dos pilares, entrega y autonomía, que deben mantener un siempre difícil equilibrio. El deseo de estar juntos y la necesidad de un espacio de soledad son, ambos, fundamentales para el triunfo del amor. Pero si cultivamos una distancia demasiado larga, la conexión se interrumpe y, en una sobredosis de intimidad, desaparece la magia de la individualidad que nos fascina, ese misterio que nunca deberíamos resolver del todo. Tal es la paradoja del amor.
Un estudio de la London School of Economics confirma que el amor tiene mucho más que ver con la felicidad que tener más dinero. Unas 200.000 personas de todo el mundo han participado en este estudio que concluye que “una feliz relación de pareja es el factor que más contribuye a nuestra sensación de bienestar”.
La ciencia del amor:
«El amor es un proceso con base científica más complicado que la adicción a las drogas», afirma, sin embargo, Stephanie Ortigue, autora de “La neuroimagen del amor”, un estudio de 2010 publicado en The journal of sexual medicine. Lo común a todos los casos de enamoramiento es una secuencia de activaciones cerebrales que van reduciendo la ansiedad y las emociones negativas, producen adictivas sensaciones gratificantes y facilitan el vínculo del apego entre los enamorados.
Cuestiones sobre el amor:
El amor tiene que ver con el apego y el psicólogo John Bowlby dice que la necesidad de contacto es tan importante como la necesidad de comer. Alimentación y apego son dos necesidades básicas del ser humano, y compararlas nos ayuda a entenderlas. Toda la vida comemos, pero distintas cosas y de distinto modo. Toda la vida tenemos apego, con distintas personas y manifestándolo de distinto modo. Ejemplos: El bebé llora en cuando su madre sale de la habitación; el adulto llama a su familia cuando está de viaje. Se cree que el origen del apego sirve para protegerse de los depredadores. Un animal en un rebaño está más seguro que solo. Vais a oír muchas veces en la psicología que lo ideal es el amor sin apego y sin celos. ¿Acaso existe ese amor de pareja? En teoría sí, pero en la práctica mi opinión es que no. Apego egoísta es una cosa y otra la necesidad de proximidad para ser más feliz y hacer más feliz a quien se ama, cosas que en el amor mutuo de pareja coinciden, son una reciprocidad y no conllevan ningún egoísmo. Y sino hay esa necesidad algo en el amor falla.
Los celos están vinculados al apego y son el sentimiento que experimenta una persona como sospecha de que la persona amada presta más atención a otro que a ella. Sería la expresión del deseo de que la reciprocidad amorosa no se pierda. Los celos pueden ser una manifestación de amor, pueden ser positivos mientras se respeten las normas aceptadas por la pareja. Si eres feliz es normal desear seguir siéndolo, y sino como ejemplo miremos como nuestro perro está atento y reclama cariño cuando te ve acariciar a otro o el mío, que tiene celos cuando hablo por teléfono.
Todo exagerado es un trastorno y la celotipia, como expresión de posesión y asociado a delirios que no son reales, también lo es. Ahí dejo la pregunta ¿Existe amor de pareja verdadero sin apego y celos?
En otros amores sí, como la Madre Teresa de Calcuta, efectivamente. Pero no es el amor del que estamos hablando hoy.
Os recomiendo ver las tres películas de «Manuale d’amore», porque el cine también se ha ocupado mucho de lo que más felices nos hace. Esta canción es de la banda sonora: «Y aún sentirte»