La Leyenda de la Ardilla, la real fragmentación territorial y las migraciones

Se nos ha contado una historia, una analogía ficticia, que nos habla de un pasado que ahora está ausente. La leyenda dice que «una ardilla podía cruzar la península ibérica de un extremo a otro sin tocar jamás el suelo, saltando de rama en rama a través de un ininterrumpido manto de árboles». Esta imagen no es solo una fantasía, es el reflejo de un ecosistema que una vez fue y que, por causa de nuestras acciones, ya no existe.


El estado actual de España, marcado por la desertización, los incendios descontrolados, las inundaciones repentinas y las temperaturas récord, no es un fenómeno natural aislado, sino el resultado directo de decisiones y prácticas que se han arraigado en nuestra historia.


Debemos empezar por el principio: la deconstrucción de la leyenda y lo que ha ocurrido desde ese pasado de bosques densos.

La Degradación Histórica: De la tala masiva a los bosques Inflamables

El gran cambio en el paisaje no ocurrió de la noche a la mañana; es el resultado de un proceso que se ha desarrollado durante siglos.

La destrucción del denso entramado forestal comenzó mucho antes del siglo XV, pero se aceleró mucho a partir de entonces. La necesidad de madera para la construcción naval, esencial para la expansión del poderío marítimo español y la creación de la Armada Invencible, diezmó los extensos bosques sobre todo de robles, encinas y menos pinos.

Posteriormente, la desamortización de Mendizábal en el siglo XIX privatizó las tierras comunales y, el afán de lucro llevó a muchos nuevos propietarios a talar los árboles para vender la madera y destinar la tierra a cultivos de secano.


Este proceso continuó en el siglo XX, pero con un matiz diferente. La repoblación forestal que se promovió se hizo con fines puramente industriales, priorizando el crecimiento rápido sobre la biodiversidad. Se plantaron masivamente especies como el eucalipto y el pino, que si bien aumentaron la superficie forestal, crearon monocultivos débiles, vulnerables a plagas y enfermedades. Se trata de especies ajenas a nuestros ecosistemas, el eucalipto por ser australiano, el pino por plantarse en exceso, que además de consumir grandes cantidades de agua y de alterar la composición del suelo, son extraordinariamente inflamables.

La tropicalización de España se debe en parte a esta alteración artificial de nuestros bosques.

Los Cómplices: la Agricultura y el Abandono Rural

La agricultura, en su búsqueda de maximizar la producción, ha jugado un papel fundamental en la degradación de nuestro territorio. La agricultura intensiva de regadío ha sobreexplotado los acuíferos, agotando las reservas de agua subterránea. El uso masivo de fertilizantes y pesticidas ha contaminado el suelo y los ríos.

La expansión de las infraestructuras y la urbanización han fragmentado los hábitats naturales e impedido que el agua de lluvia se infiltre en la tierra, lo que aumenta la virulencia de las inundaciones.


A esto también se suma el éxodo rural, que ha dejado atrás prácticas tradicionales de gestión del paisaje como el pastoreo y la limpieza del sotobosque. Sin el control natural, la biomasa seca se acumula, creando el combustible perfecto para los incendios que cada verano arrasan miles de hectáreas.

El Cambio Climático: Un Acelerador de la Crisis

Si bien las acciones humanas han sentado las bases para la crisis, el cambio climático,  de origen antropogénico, es el factor que lo está acelerando todo de manera dramática. El calentamiento que estamos experimentando, causado por la emisión de gases de efecto invernadero provenientes de la quema de combustibles fósiles, es de una magnitud y velocidad que no tienen parangón en los ciclos naturales del planeta.

Esto se manifiesta en el aumento de las temperaturas, que intensifica las olas de calor, agrava la sequía y propaga los incendios con una fuerza sin precedentes. Además, los patrones de lluvia se han vuelto erráticos, con sequías prolongadas seguidas de fenómenos torrenciales como las DANAs, que el suelo seco es incapaz de absorber, provocando riadas y un aumento de la desertificación.

Las Consecuencias Humanas: Migración, Xenofobia y la paradoja del desarrollo

Este desequilibrio ambiental tiene consecuencias directas sobre la vida humana. El aumento de las temperaturas y la tropicalización de nuestro clima favorecen la expansión de animales vectores de enfermedades que huyen de las zonas ecuatoriales y tropicales: Mosquitos portadores de malaria, dengue o del virus del Nilo Occidental encuentran ahora en España un hábitat adecuado.


Asimismo, y de forma lógica, los seres humanos también buscan sobrevivir. La migración se ha convertido en una estrategia de adaptación para aquellos que ven sus tierras y medios de vida destruidos por la sequía, las inundaciones, el hambre, añadidos a los daños de la colonización europea.

Sin embargo, la respuesta a esta migración no siempre es racional. Desde la lógica de la supervivencia, la xenofobia no tiene sentido, ya que se esperaría empatía por parte de aquellos que también podrían verse forzados a emigrar o incluso descienden de migrantes de otras épocas. No obstante, la historia nos muestra que la xenofobia es un fenómeno que se alimenta del miedo a la competencia por los recursos, la inseguridad económica y la manipulación política, que a menudo utiliza al extranjero como chivo expiatorio para desviar la atención de los problemas estructurales reales.


Aquí es donde se presenta la gran paradoja: La cultura que los inmigrantes buscan adoptar es la misma que ha causado un modelo de vida basado en el consumo desmedido y la explotación de recursos. Es la misma cultura que, a lo largo de los siglos, ha provocado la deforestación de España y la ha dejado vulnerable al cambio climático. En esencia, los inmigrantes huyen de entornos que se están volviendo inhabitables, situaciones a las que nuestro propio modelo de desarrollo ha contribuido históricamente.

A pesar de todo, se adaptan a nuestras normas y forma de vida, lo que demuestra que su intención principal no es la de desestabilizar o imponer su cultura, sino la de buscar una oportunidad de supervivencia y prosperidad.


El miedo a la inmigración es, en el fondo, una forma de ignorar nuestra propia responsabilidad. La xenofobia desvía la atención de las causas fundamentales (la degradación ambiental y la desigualdad global) y la enfoca en las personas que son las víctimas de estas causas.

El envejecimiento demográfico y la necesidad de la inmigración

Es un hecho que la pirámide de población de muchos países, entre ellos España, se ha invertido progresivamente. Cada vez hay menos nacimientos y una mayor esperanza de vida, lo que provoca que la población adulta en edad laboral se reduzca en proporción a la población mayor.

Este desequilibrio tiene consecuencias importantes para la economía y el bienestar social, y es aquí donde la inmigración surge como un factor de equilibrio.


Las ventajas de la inmigración en un país envejecido son claras y multifacéticas:


Sostenibilidad del Estado de Bienestar: Un sistema de pensiones se basa en que los trabajadores activos coticen para pagar las pensiones de los jubilados. Con una población activa en descenso, la llegada de inmigrantes jóvenes y en edad de trabajar es vital para sostener el sistema. Su contribución a la Seguridad Social y al sistema fiscal ayuda a mantener no solo las pensiones, sino también la sanidad pública y otros servicios sociales.


Dinamismo Económico: La población inmigrante suele tener una mayor tasa de natalidad, lo que revierte la tendencia demográfica a largo plazo. Además, contribuye a la economía no solo como mano de obra, sino también como consumidores y emprendedores, impulsando la demanda y la innovación.


Cobertura de la Demanda Laboral: Existen muchos puestos de trabajo en sectores clave como la agricultura, la construcción o los cuidados que a menudo no son cubiertos por la población local. La inmigración llena estos vacíos, permitiendo que la economía funcione de manera más eficiente y que se desarrollen sectores estratégicos.

Regularidad y no legalidad: El estatus migratorio

Es importante distinguir entre un migrante que se encuentra de forma regular o irregular en un país, en lugar de utilizar términos como «legal» o «ilegal», que pueden sonar despectivos y criminalizan a las personas.

Un migrante regular es aquel que cumple con la normativa establecida por el país de acogida y posee la documentación necesaria para vivir y trabajar. Un migrante irregular es aquel que ha entrado o ha permanecido en el país sin cumplir con esos requisitos, a menudo por razones que no están en su mano.

La normativa es algo que creamos nosotros como sociedad.


Cuando un inmigrante tiene un estatus irregular, se enfrenta a una situación de precariedad extrema, sin acceso a trabajos formales, a servicios de salud completos o a derechos laborales básicos. Esto lo hace vulnerable a la explotación y lo empuja a la economía sumergida, donde no contribuye a la sociedad a través de impuestos o cotizaciones.

Las ventajas de la regularización

Las ventajas de la inmigración son tan evidentes, que la lógica sería su regularización porque trae beneficios directos para todos:


Mayor Contribución Económica: Al obtener un estatus regular, los inmigrantes pueden acceder a trabajos formales. Esto significa que empiezan a pagar impuestos y a cotizar a la Seguridad Social, lo que, como ya se ha mencionado, refuerza el sistema de bienestar social del país. La regularización transforma a los migrantes irregulares en contribuyentes plenos.


Mejora de las Condiciones Laborales: La regularización permite a los inmigrantes ejercer sus derechos laborales, acceder a contratos justos y denunciar abusos, lo que reduce la explotación y la competencia desleal en el mercado de trabajo.


Integración Social y Cohesión: Un inmigrante regularizado tiene más facilidades para integrarse en la sociedad. Puede acceder a servicios de salud y educación, lo que mejora la calidad de vida de todos los ciudadanos y evita la creación de guetos o marginación social.


Seguridad Pública: La regularización facilita la identificación y el registro de las personas, lo que permite a las autoridades tener un mejor control y conocimiento de quiénes viven en el país, lo cual aumenta la seguridad para toda la población.


En última instancia, la regularización de los inmigrantes no es solo una cuestión ética o moral, sino una estrategia inteligente para el desarrollo económico y social a largo plazo de un país. Es un paso necesario para transformar una situación de precariedad en una oportunidad mutua de crecimiento y estabilidad para todos los ciudadanos.

Inmigración y xenofobia: El miedo a lo desconocido en la búsqueda de una vida mejor

La inmigración es un fenómeno complejo que no solo tiene dimensiones económicas y demográficas, sino también culturales. La llegada de personas con diferencias culturales (distintas tradiciones, religiones o formas de vida) a menudo genera miedo y rechazo, lo que conocemos como xenofobia.

Este temor surge de una aversión instintiva a lo desconocido y de la percepción de una amenaza a la identidad cultural del grupo. Sin embargo, este miedo a las diferencias ignora una realidad fundamental: los inmigrantes buscan, en última instancia, adaptarse a nuestra cultura porque aspiran al nivel de vida que hemos generado.

La paradoja: El paraíso material en un mundo en declive

Esta aspiración nos lleva a una paradoja profunda. La cultura que los inmigrantes buscan adoptar es la misma que ha causado un modelo de vida basado en el consumo desmedido y la explotación de recursos. Es la misma cultura que, a lo largo de los siglos, ha provocado la deforestación de España y la ha dejado vulnerable al cambio climático.

En esencia, los inmigrantes huyen de entornos que se están volviendo inhabitables (ya sea por la desertificación, las inundaciones o la violencia derivada de la escasez de recursos), situaciones a las que nuestro propio modelo de desarrollo ha contribuido históricamente.


La conexión es clara: el mismo sistema que creó el confort material en países como España, arrasando con los bosques y acelerando el cambio climático, es el que ahora empuja a las poblaciones de otras regiones a buscar refugio aquí.

Es decir, los inmigrantes son, en muchos casos, los primeros afectados por una crisis ambiental que nosotros hemos creado, y ahora migran a los lugares que se benefician de ese mismo sistema destructivo. A pesar de todo, se adaptan a nuestras normas y forma de vida, lo que demuestra que su intención principal no es la de desestabilizar o imponer su cultura, sino la de buscar una oportunidad de supervivencia y prosperidad.


El miedo a la inmigración es, en el fondo, una forma de ignorar nuestra propia responsabilidad. La xenofobia desvía la atención de las causas fundamentales (la degradación ambiental y la desigualdad global) y la enfoca en las personas que son las víctimas de las mismas.

La regularización, por tanto, no es solo un acto de justicia social, sino un reconocimiento de nuestra interconexión global. Al facilitar que los inmigrantes se integren y contribuyan a nuestra sociedad, no solo ayudamos a sostener nuestro sistema demográfico y económico, sino que también reconocemos que su búsqueda de un mejor futuro está intrínsecamente ligada a las consecuencias de nuestro propio pasado.

EL PLANETA ESTÁ ENFERMO: PANDEMIA COVID19 Y MAS

Una tercera parte de la población del mundo está confinada en sus casas hoy. Parece increíble.

Uno de los buenos resultados es la drástica disminución de la contaminación. Parece que Dios, Yavé, Jehova, Ala, Olodumare, el cosmos, el planeta, la naturaleza, el orden universal… como cada cual quiera llamar a lo que está por encima de las prepotentes hormiguitas que somos, ha dicho BASTA YA.

Hay más cosas que COVID19 diciéndonos, si queremos oírlo, que tenemos que cambiar de forma de vida: el clima nos está dando DANA tras DANA, no como antes. El cambio climático por el calentamiento global están ahí.

No es el fin del mundo, es la transformación a otra forma de mundo y, como toda transformación o metamorfosis, produce dolor. Las crisis son oportunidades de cambio, evolución, que dejan mucho daño en el camino.

Se tiene que imponer la solidaridad entre todos, ricos, clase media o pobres, por encima del beneficio económico particular y también la solidaridad con el resto de especies, con nuestro planeta.

La economía capitalista no puede absorber estos cambios. Depende de si se inyecta dinero estatal o de la Unión Europea o no, para subir o bajar las bolsas, aunque temporalmente. El dinero, dueño del mundo, se está replegando y algunos ricos toman iniciativas solidarias por sí mismos (por motivo publicitario o cualquier otro). Los estados se resisten a tomar medidas con estos adinerados, que por mucho dinero que pierdan, van a seguir teniendo a montones y, por perder un poco más, no les pasa nada. Pero las medidas han de ser globales, planetarias, para que la picaresca no les deje lugares donde esconderse o hacer fraudes.

Hace falta un cambio de sistema económico.

COVID19 es una más de las epidemias (SIDA, SARS, gripe A, etc.) de nuestro tiempo y no será la última. Ya sea salida de algún laboratorio o transmitida por un murciélago salvaje, significa lo mismo: Nos hemos pasado haciendo las cosas mal y si escupes al cielo te cae en la cara.

Hay que cambiar de prioridades y valores, de forma social. Unas personas podrán, tendrán la oportunidad de poder. Otras se quedarán por el camino (aunque hubieran podido adaptarse) o serán inadaptados: acaparadores egoístas, saqueadores, asesinos como quienes se saltan cuarentenas…

LA GENTE BUENA VA A TENER MAS VALOR EN LA SOCIEDAD A PARTIR DE AHORA.

Vamos a hacer puntualizaciones sobre la pandemia de COVID19 que tenemos encima:

Primero expresar mi más sentido pésame a quienes sufren y sufrirán por esto, con su salud, su vida o la de sus allegados.

No hagáis caso de irresponsables que no quieren verla o la minimizan. Es una situación grave. Y sino fijaos en las cifras de muertos que se dan y las de enfermos dados de alta. Eso se debe a que es una enfermedad que dura mucho tiempo y la contagiosidad es desde el período de incubación (puede ser hasta casi 2 semanas) sin síntomas hasta después de estar bien y negatividar las pruebas (a veces es hasta 2 semanas después).

A diferencia de la gripe se ha visto que es más agresiva contra los alvéolos pulmonares (donde pasa el oxígeno del aire a la sangre) y por eso produce más ahogo, con la necesidad mucho mayor de ingresos en UCI y con respiradores en algunos casos.

No me canso de decir en todas partes que el coronavirus no tiene capacidad para moverse por sí mismo. Lo movemos las personas al respirar, toser, hablar porque echamos pequeñas gotitas de saliva en las que está. Cae sobre las superficies y no puede entrar por la piel, sí por las mucosas de la boca, nariz, ojos. Por eso nos aconsejan guardar más de 1m de distancia (hasta 1 metro llega en esas gotitas antes de caer) y lavarnos las manos, ya que si nos tocamos la cara nos puede contagiar.
Esa es la gran ventaja, que no se mueve y si nos quedamos en casa esos virus acaban muriendo sin infectar.
El enemigo no lo vemos en esta guerra pero sabemos cómo protegernos de él.

Cuando salgamos de casa a lo preciso estemos fuera el menos tiempo que se pueda y usemos la mano izquierda, si somos diestros, para tocar todo lo de fuera. Por estadística se sabe que nos tocamos la cara con la mano dominante mucho más. El virus no tiene que ir a nuestra cara para no acercarlo a las mucosas. Repito que somos nosotros quienes lo movemos por el aire o las superficies incluida nuestra piel, una barrera eficaz.


Los sanitarios, fuerzas de seguridad, personal de tiendas de alimentación, todos los que se ven obligados a trabajar y no disponen de medidas preventivas muchas veces son quienes tienen peligro mayor.

Es inhumano obligar a trabajar a alguien que se mueve cerca de estos enfermos (todo el personal de los centros de salud, de los hospitales, ambulancias y servicios funerarios) sin tener para ellos mascarillas filtrantes de al menos 95%, protección ocular, batas impermeables que se cierren totalmente en la espalda, guantes, etc.

Una cosa es ser sanitario y tener ganas como tal de atender, cuidar a las personas y otra exponerse más de lo que marca la OMS. Aceptan ir menos protegidos porque su vocación de servicio a los demás les haría sentirse como egoístas, sin serlo en absoluto, y perderían su empleo.

Hay un peligro de contagio inherente a las profesiones sanitarias pero en el mínimo posible, no más de eso. No quiero que quien me atienda en mis problemas de salud de ahora tenga que ser un héroe como no quería ser una heroína cuando trabajaba para la salud de los demás. Quería calidad en el trabajo y la protección adecuada para cuidar bien a las personas. Y algún EPI (equipo de protección individual) recibí hace muchos años ya, sin esta presión asistencial tan grande de ahora (sin escusas) que, al verlo, me hacía reír por no llorar. Aquella antigua sangre no llegó al río, pero ahora ya hay más de 5.000 sanitarios infectados.

Aquellos EPI los enviaba otro partido político diferente al que gobierna ahora, no va esto ni de colores ni banderas ni otra cosa que no sea lo de siempre: Va de dinero, el maldito dinero del demonio.


Todos los países del mundo están como locos comprando material para enfrentarse al virus y no hay para todos.
Es como lo del papel higiénico pero con respiradores, mascarillas, batas, guantes, test diagnósticos… mucho egoísmo que cambiar.

El egoísmo lleva a la destrucción, la solidaridad a la solución.


Si salís al balcón a cantar o hablar o aplaudir tomad cuidado de estar a más de 1m de la barandilla o les estaréis echando esas gotitas posiblemente infectadas a los vecinos de abajo si están asomados.


Si lo hacemos bien todos, serán menos los enfermos, muertos y los que queden con secuelas.

Tenemos que comportarnos con el supuesto de que podemos tener nosotros el virus y no debemos contagiarlo porque eso nos hará cumplir bien el confinamiento y las medidas. Además es mucho más agradable portarse bien con el objetivo de cuidar a otros que con el de cuidarnos nosotros. El altruismo da mucho más bienestar que el egoísmo.


#QUEDATEENCASA y esta guerra la ganaremos. Cuanto más rápido se gane menos daños económicos también, que tenemos que seguir viviendo y comemos a diario.

La vida siempre se abre nuevos caminos y os mostraré una bella fotografía que lo demuestra

Esta flor nació ayer en una roca artificial de la casa de una amistad

REFLEXIONES SOBRE ESTA ESCANDALOSA DANA (GOTA FRÍA)

Una DANA es una Depresión atmosférica Aislada en Niveles Altos. Antes se les llamaba Gota Fría. Una masa de aire frío en altura choca con aire caliente de la superficie inferior. Esto produce en el mar una evaporación de agua que sube, arriba se enfría formando nubes y el resultado son chubascos y tormentas. Este fenómeno atmosférico es muy variable, desde no llover a ser una catástrofe. En la costa mediterránea es algo que casi todos los años ocurre en septiembre u octubre.

Aquí estoy, escribiendo en Valencia, en medio de esta DANA que está siendo bastante mala entre lluvia torrencial y viento. Estamos en alerta roja del Centro Nacional de Meteorología y con la noticia de que esta tarde empeorará la situación en nuestra zona.

Es sobrecogedor ver la enorme fuerza de la naturaleza, el poder del agua, fuente de vida y de muerte. Ya son 4 los fallecidos y el automóvil se convierte en la ratonera asesina fundamental.

Han aparecido las fake news, como si la realidad no fuera ya suficientemente dura. Ver un noticiario te deja boquiabierta, viendo cómo han tenido que abrir las compuertas del embalse de Santomera, en Murcia, porque ya estaba lleno hasta el 98%. Calles que parecen ríos y los coches unos juguetes que van flotando a la intemperie. Personas quejándose de que bajan muchas cañas y otras malezas en los ríos, que se han desbordado en pueblos, ciudades y campos. Personas que han tenido que subir al tejado de sus casas para ser rescatados.

Se siente asombro por el poder de la naturaleza, que nos deja a la altura real que tenemos, animalillos a merced del planeta, aunque suceda en estas tierras más veces y ya sea costumbre. Ésto ya nos tiene que hacer reflexionar sobre nosotros mismos y nuestras prioridades vitales, muchas veces erróneas. La primera prioridad es la supervivencia y el cuidado de los seres queridos. Hay que conectar más con nuestros instintos, que hemos perdido desarrollando nuestra corteza cerebral para ser más inteligentes y pensar más. El trabajo, lujos, el propio automóvil, gastamos la vida priorizando cosas a costa de lo verdaderamente importante. ¿Tiene que ocurrir algo peligroso para que veamos que nosotros como persona «desnuda» y los afectos son lo más importante? Porque hoy nos acordamos de las personas que tenemos en las zonas de mas peligro porque sigue lloviendo y los ríos van muy llenos.

¿Nos preocupamos de saber cómo reaccionar en una situación de alerta? Desconozco si en los programas educativos de los colegios e institutos hay contenidos sobre supervivencia en condiciones adversas, técnicas de autocontrol del exceso de estrés que puede dejar sin reaccionar a una persona, evaluación de peligros de una acción determinada de riesgo, nociones de salvamento de otras personas, cómo averiguar los consejos de las autoridades, etc. La actuación en catástrofes es muy importante, pero ante el consejo de no coger el coche un día como hoy muchos harán caso omiso, poniendo en riesgo su vida y la de otros. No se trata de obedecer como borregos ni de ser rebeldes, sino de pensar que los expertos evalúan mejor una situación como ésta. Si por sentirse alguien valiente se mete en problemas, eso no es valentía sino imprudencia. Aprovechar un momento en que deja de llover para salir no es que haya acabado la DANA, a pocos kilómetros no sabemos cómo está y si una escorrentía en un punto de la carretera se llevará nuestro vehículo.

Más de 80 carreteras cortadas. Para hacer las carreteras no se estudia si van a ser diques para el agua y hay viviendas en cauces de torrentes y ríos. Errores que hacemos y las consecuencias que vienen después. También escucho que han desalojado campings y me pregunto si no sabía la predicción meteorológica el que fue a unas instalaciones tan frágiles. ¿Qué estudios de ubicación se hacen para autorizar un camping?

Si bajan las aguas con esa ferocidad ¿no será que hay demasiada deforestación? Los árboles y arbustos retienen la tierra. Me surgen más preguntas: ¿No será que hay un exceso de terreno cultivado, pocos bosques y muchos quemados? Sí, el cambio climático es real y los fenómenos meteorológicos extremos van a ser muy frecuentes. Nuestro planeta está enfermo y el organismo responsable de la enfermedad somos nosotros.

En Valencia hubo una riada en 1956. Tras ella se inició una obra faraónica, sacar el cauce del río Turia de la ciudad y hacerlo enorme, porque los ríos valencianos tienen desde casi nada de agua a subidas grandísimas. Ese nuevo cauce tiene un poco más alto el lado que linda con la ciudad, buscando en caso de desbordarse el daño de menos número de personas. ¿Se tiene estudiado el cauce del resto de ríos mediterráneos, las cotas alcanzadas en el pasado, para tener los cauces con prevención de desborde? Alguno sí, muchos no.

Eventos así se han de ver desde un punto de vista positivo, porque hacen mucho daño y al mismo tiempo enseñan a prevenir su peligrosidad. Las autoridades tienen que hacer mucho, es bueno fijarse para cuando haya elecciones. No del paseo que harán todos para salir en la foto, sino de qué proponen para que la próxima vez todo sea más leve llueva lo que llueva. Y para combatir ese cambio climático.

Nosotros tenemos que reflexionar sobre nuestras prioridades vitales y reordenarlas si no están bien. También si sabemos manejar situaciones adversas, catastróficas, nuestra capacidad de ayuda a las demás personas, si sabemos estar bien informados, examinar nuestro instinto de sobrevivir y si sabríamos hacer lo mejor para nosotros y la sociedad. A veces es algo tan simple como no salir de casa y ni eso tan sencillo se hace, porque antes de hacer caso creemos que somos superhéroes, exceso de prepotencia, ese «yo controlo». Los que crean fake news son malas personas, errores de la naturaleza, desalmados. De ellos ni vale la pena hablar, como los trolls de la red quieren publicidad.

Yo tengo un poco de nerviosismo porque personas a las que quiero, mis prioridades, están por ahí fuera de casa, mientras me asomo al balcón y veo que sigue lloviendo muy fuerte. Me siento bien conmigo misma porque lo que tenía pensado hacer hoy ya lo haré. Hasta al fontanero que necesito le he dicho que no venga con este tiempo.

Gracias a mis lectores, he esbozado las cosas que pasan por mi cabeza cuando el cielo se ve tan cerrado y oscuro.