LOS MÉDICOS DE FAMILIA ESPAÑOLES DAN SUS CIFRAS DE LA PANDEMIA COVID19

1 de cada 47 españoles es contagiante hoy del COVID19 (mi estimación personal, no demostrable, sólo extrapolando estadísticas y sin rigor científico) calculado con la lógica a partir de los datos de los médicos de familia.

Los médicos de familia, mis colegas, a través de la SEMFYC (Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria), mirando su actividad dentro del número de personas que atienden, extrapolan que hay más de 1 millón de contagiados leves. Faltan los datos de menores de 15 años que en España van al pediatra, pero tendremos que pensar que sea un número parecido.
Mi experiencia personal en este terreno, en el pasado, es que por toser un par de veces la gente ya se pone en contacto con su médico de cabecera.

Habría que añadir a esa cifra los enfermos graves y las personas infectadas totalmente asintomáticas.

¿Asintomáticos el 50 %, a ojo, más 20% graves? ¿Ese 70% más o menos lo aceptamos por la evolución típica de la enfermedad? Pues serían 1.700.000 reales y poco más de 160.000 de ellos confirmados por test. Los que no son ya contagiantes hay que restarlos (oficialmente 62.000 curados de 166.000 que es el 38%) Tenemos, a ojo, 1.000.000.

1.000.000 de contagiantes, con 166.000 localizados por test realizado según el Ministerio de Sanidad.

Visto eso os aconsejo:

Segir bien las medidas de prevención correctas (distancia de 2 metros, mascarilla, lavado de manos, zapatos de calle a la entrada de casa, mucha higiene en casa al regreso) tanto en la empresa si tenéis que ir a trabajar, en las salidas esenciales y mantener el confinamiento en vuestras casas.

Ya sabéis cuánto virus anda por ahí, cuando nos acercamos a los demás, tocamos superficies o pasamos por donde pasó un infectado y el virus se queda 3 horas en el aire.

No tengáis miedo, sí precauciones y a falta de mascarilla usad alguna prenda que os tape bien la nariz y la boca. Si además os recogéis el cabello y os lo cubrís mejor. Y las gafas, quienes las usamos, no dejan de ser algo que protege en parte la entrada por nuestros ojos.

Y no olvidéis que podemos ser nosotros los infectados contagiantes sin saberlo. Cumpliendo la prevención ni se va dejando ni recogiendo este virus.

#quedateencasa

#yomequedoencasa

#yoapoyoalgobierno

#estevirusloparamosunidos

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REFLEXIONES SOBRE ESTA ESCANDALOSA DANA (GOTA FRÍA)

Una DANA es una Depresión atmosférica Aislada en Niveles Altos. Antes se les llamaba Gota Fría. Una masa de aire frío en altura choca con aire caliente de la superficie inferior. Esto produce en el mar una evaporación de agua que sube, arriba se enfría formando nubes y el resultado son chubascos y tormentas. Este fenómeno atmosférico es muy variable, desde no llover a ser una catástrofe. En la costa mediterránea es algo que casi todos los años ocurre en septiembre u octubre.

Aquí estoy, escribiendo en Valencia, en medio de esta DANA que está siendo bastante mala entre lluvia torrencial y viento. Estamos en alerta roja del Centro Nacional de Meteorología y con la noticia de que esta tarde empeorará la situación en nuestra zona.

Es sobrecogedor ver la enorme fuerza de la naturaleza, el poder del agua, fuente de vida y de muerte. Ya son 4 los fallecidos y el automóvil se convierte en la ratonera asesina fundamental.

Han aparecido las fake news, como si la realidad no fuera ya suficientemente dura. Ver un noticiario te deja boquiabierta, viendo cómo han tenido que abrir las compuertas del embalse de Santomera, en Murcia, porque ya estaba lleno hasta el 98%. Calles que parecen ríos y los coches unos juguetes que van flotando a la intemperie. Personas quejándose de que bajan muchas cañas y otras malezas en los ríos, que se han desbordado en pueblos, ciudades y campos. Personas que han tenido que subir al tejado de sus casas para ser rescatados.

Se siente asombro por el poder de la naturaleza, que nos deja a la altura real que tenemos, animalillos a merced del planeta, aunque suceda en estas tierras más veces y ya sea costumbre. Ésto ya nos tiene que hacer reflexionar sobre nosotros mismos y nuestras prioridades vitales, muchas veces erróneas. La primera prioridad es la supervivencia y el cuidado de los seres queridos. Hay que conectar más con nuestros instintos, que hemos perdido desarrollando nuestra corteza cerebral para ser más inteligentes y pensar más. El trabajo, lujos, el propio automóvil, gastamos la vida priorizando cosas a costa de lo verdaderamente importante. ¿Tiene que ocurrir algo peligroso para que veamos que nosotros como persona «desnuda» y los afectos son lo más importante? Porque hoy nos acordamos de las personas que tenemos en las zonas de mas peligro porque sigue lloviendo y los ríos van muy llenos.

¿Nos preocupamos de saber cómo reaccionar en una situación de alerta? Desconozco si en los programas educativos de los colegios e institutos hay contenidos sobre supervivencia en condiciones adversas, técnicas de autocontrol del exceso de estrés que puede dejar sin reaccionar a una persona, evaluación de peligros de una acción determinada de riesgo, nociones de salvamento de otras personas, cómo averiguar los consejos de las autoridades, etc. La actuación en catástrofes es muy importante, pero ante el consejo de no coger el coche un día como hoy muchos harán caso omiso, poniendo en riesgo su vida y la de otros. No se trata de obedecer como borregos ni de ser rebeldes, sino de pensar que los expertos evalúan mejor una situación como ésta. Si por sentirse alguien valiente se mete en problemas, eso no es valentía sino imprudencia. Aprovechar un momento en que deja de llover para salir no es que haya acabado la DANA, a pocos kilómetros no sabemos cómo está y si una escorrentía en un punto de la carretera se llevará nuestro vehículo.

Más de 80 carreteras cortadas. Para hacer las carreteras no se estudia si van a ser diques para el agua y hay viviendas en cauces de torrentes y ríos. Errores que hacemos y las consecuencias que vienen después. También escucho que han desalojado campings y me pregunto si no sabía la predicción meteorológica el que fue a unas instalaciones tan frágiles. ¿Qué estudios de ubicación se hacen para autorizar un camping?

Si bajan las aguas con esa ferocidad ¿no será que hay demasiada deforestación? Los árboles y arbustos retienen la tierra. Me surgen más preguntas: ¿No será que hay un exceso de terreno cultivado, pocos bosques y muchos quemados? Sí, el cambio climático es real y los fenómenos meteorológicos extremos van a ser muy frecuentes. Nuestro planeta está enfermo y el organismo responsable de la enfermedad somos nosotros.

En Valencia hubo una riada en 1956. Tras ella se inició una obra faraónica, sacar el cauce del río Turia de la ciudad y hacerlo enorme, porque los ríos valencianos tienen desde casi nada de agua a subidas grandísimas. Ese nuevo cauce tiene un poco más alto el lado que linda con la ciudad, buscando en caso de desbordarse el daño de menos número de personas. ¿Se tiene estudiado el cauce del resto de ríos mediterráneos, las cotas alcanzadas en el pasado, para tener los cauces con prevención de desborde? Alguno sí, muchos no.

Eventos así se han de ver desde un punto de vista positivo, porque hacen mucho daño y al mismo tiempo enseñan a prevenir su peligrosidad. Las autoridades tienen que hacer mucho, es bueno fijarse para cuando haya elecciones. No del paseo que harán todos para salir en la foto, sino de qué proponen para que la próxima vez todo sea más leve llueva lo que llueva. Y para combatir ese cambio climático.

Nosotros tenemos que reflexionar sobre nuestras prioridades vitales y reordenarlas si no están bien. También si sabemos manejar situaciones adversas, catastróficas, nuestra capacidad de ayuda a las demás personas, si sabemos estar bien informados, examinar nuestro instinto de sobrevivir y si sabríamos hacer lo mejor para nosotros y la sociedad. A veces es algo tan simple como no salir de casa y ni eso tan sencillo se hace, porque antes de hacer caso creemos que somos superhéroes, exceso de prepotencia, ese «yo controlo». Los que crean fake news son malas personas, errores de la naturaleza, desalmados. De ellos ni vale la pena hablar, como los trolls de la red quieren publicidad.

Yo tengo un poco de nerviosismo porque personas a las que quiero, mis prioridades, están por ahí fuera de casa, mientras me asomo al balcón y veo que sigue lloviendo muy fuerte. Me siento bien conmigo misma porque lo que tenía pensado hacer hoy ya lo haré. Hasta al fontanero que necesito le he dicho que no venga con este tiempo.

Gracias a mis lectores, he esbozado las cosas que pasan por mi cabeza cuando el cielo se ve tan cerrado y oscuro.